El libro del Mes
Jeremy Rifkin
El siglo de la biotecnología
Editorial: Crítica - Marcombo

La obra que presentamos es un bombazo sobre lo que puede ofrecernos la trayectoria de una biotecnología que pretenda desligarse de la Madre Naturaleza. Desde las primeras páginas advertimos que no estamos delante de un tipo de literatura pulp sobre ciencia ficción, sino ante una realidad que ya ha escuchado el pistoletazo de salida y se encuentra en una fase avanzada de la carrera. Hoy es una realidad que se han insertado genes de pollo en las patatas para que sean más resistentes a las enfermedades, o genes de hámster chino en el genoma de las plantas del tabaco para que aumenten la producción de esteriol. Y lo último, el profesor Setsuo Iwasaki ha fusionado recientemente células humanas y de vaca (!).

"En el centro de la nueva revolución de la ingenieria genética - comenta Rifkin - están la eficacia y la rapidez. Se considera que los ritmos de la naturaleza son inadecuados para asegurar un mejor nivel de vida a una población humana en vías de expansión. Sométase a ingeniería el plan genético de un árbol para que madure antes. Manipúlense las instrucciones genéticas del ganado para producir superanimales que crezcan más deprisa..." Es verdad que los seres humanos hemos estado rehaciendo la Tierra desde que tenemos historia. Hemos creado nuevos productos agrícolas, nuevas fuentes de energía, materiales de construcción más duraderos, productos farmacéuticos que salvan vidas y otras cosas útiles. Pero en todo momento, la Naturaleza dictó los términos del contrato.

Con el conocimiento, dentro de pocos años, de todo el plano del genoma humano se pueden dar casos dramáticos, como que escuelas, patronos, compañías de seguros o gobiernos puedan usar la información genética del individuo para determinar su educación o sus perspectivcas de empleo (discriminación a la vista). Además, los padres podrán programar genéticamente a sus hijos desde el inicio de su concepción y, como es lógico, podrán diseñarlo a placer: alto, fuerte, sin genes maléficos, inteligente, atractivo... Con lo que caemos en un comportamiento eugenésico de perfeccionamiento de la raza con una clara discriminación hacia los menos favorecidos. Con este futuro a la vista, el New York Times se planteaba recientemente en uno de sus editoriales: "¿Deben hacerse seres humanos perfectos?". La cuestión no es nada bizantina. Sobre este asunto, el Papa Juan Pablo II ha comentado: "En realidad, precisamente el valor y la serenidad con que tantos hermanos nuestros, afectados por graves formas de minusvalidez, viven su existencia cuando son aceptados y amados por nosotros, constituyen un testimonio particularmente eficaz de los auténticos valores que caracterizan la vida y que la hacen, incluso en condiciones difíciles, preciosa para sí y para los demás".

El autor de El siglo de la biotecnología toca muchos temas, pero deja clara su postura al decir que no critica el desarrollo científico, sino un uso determinado de la biotecnología que violenta los mimbres de la Madre Naturaleza y lesiona los derechos humanos, esa almendra que siempre debemos preservar como la sonrisa de un niño.