Número 14, abril 2000
Ya estamos inmersos en la nueva etapa Aznarista. Ya han pasado unos días y parece que todavía los miembros del Ejecutivo están que no se lo creen. Lo que pasa es que eso de las mayorías absolutas asusta un poco. Suena un poco al trujillismo de la República Dominicana del que habla Vargas Llosa en su última novela o al felipismo del que tanto se nos habló aquí durante los años de gobierno socialista. Asusta tanto poder. A mí me parece que lo más grave del nuevo triunfo del PP es que la gente se ha apuntado a su carro porque las pelas van bien, y España se nos está quedando sin ideas, sin intelectuales , pero, eso sí, ¡a por el euro!

            Cristina Rodríguez

Mientras en Europa andamos locos a la búsqueda de una moneda única, en África siempre ha funcionado como moneda de cambio una concha pequeña que se llama el cauri, que se utilizó en muchos países africanos. También se extendió por China, India, islas del Pacífico y América. Parece ser que los cauris eran artículos de compraventa de incalculable valor hasta que en el siglo XVI los mercaderes alemanes que vivían en el África oriental hicieron una importación tan masiva de los cauris que la grave inflación anuló todo su valor. Hoy se utilizan como adornos rituales. Esperemos que no pase lo mismo con el euro.

Guillermo de la Torre Lizalde


Ante la tragedia natural que ha azotado Mozambique en estos últimos días uno se plantea cuestiones tales como: ¿Por qué hemos tardado tanto tiempo en mandar helicópteros de rescate?, ¿cómo es que no somos capaces de coordinar internacionalmente la ayuda a este país?, ¿cuáles son los intereses del primer mundo cuando ha tardado tanto en reaccionar?

Una posible solución para que no vuelva a ocurrir esto es crear un cuerpo permanente a modo de protección civil, que respondiera de modo eficaz ante catástrofes como las que han sucedido en los últimos años, para que luego pudiera actuar la ayuda humanitaria.Tecnológicamente estamos preparados, sólo hace falta que haya coordinación suficiente para que en pocas horas se pueda atender a millones de personas afectadas por una catástrofe.
Pienso que esta si que es una verdadera muestra de desarrollo global.

Álvaro Gil Ruiz


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