Kenneth William Branagh Shakespeare
Branagh siempre es el responsable de seleccionar a los actores con los que quiere trabajar, "aunque a los estudios les gusta mucho opinar a la hora del reparto, pero a veces es mejor no hacerles mucho caso, porque para mi película habrían propuesto a Schwarzeneegger o a Silvester Stallone.... mejor no". Los actores tuvieron dos semanas y media de ensayos intensivos, según la Silverstone "las dos semanas más estimulantes de toda mi carrera de actriz". Keneth es un niño grande, se nota que disfruta como un enano con sus películas ya que sintoniza perfectamente con el espíritu cómico del genial autor inglés, al tiempo que transmite su pasión por el teatro. "Shakespeare fue en su tiempo un gran enterteinment, muy asequible al público. Pero en el trasfondo de cada obra hay otra escondida. Enrique V es patriótica y medieval pero en el fondo hay un ambiguo debate sobre la naturaleza de la guerra. Si hoy siguiera vivo, trabajaría en temas muy populares pero con una gran trama subversiva". El autor de la música, siempre imprescindible en sus películas, es Patrick Doyle. Llevan 12 años juntos trabajando en la escena y en el cine. Doyle siempre está al inicio del proceso de cualquier proyecto. "Para esta película se vino a mi casa y estuvimos bailando para hacernos una idea de lo que iba a ser la película, cogíamos ollas y perolas para marcar el ritmo. La verdad es que siempre que estamos juntos damos buena cuenta de nuestro lado más salvaje. Además, él siempre está en el plató, le gusta husmear en el ambiente". Branagh acaba de terminar de actuar en una película indie, una comedia negra que se llama Cómo matar al perro de tu vecino. Pero, ¿nos sorprenderá con un nuevo Shakespeare en breve? "Cada vez que hago otra película del maestro inglés la acerco más a nuestros días, por eso sospecho que el marco de la próxima será más contemporáneo. Este tipo de desafíos me entusiasman, pero siempre readaptando la obra, nunca reduciéndola".
"Mi interés por Shakespeare surgió de una espantosa experiencia. Cuando era adolescente tuve que leer en voz alta en clase El Mercader de Venecia. Para mí no tenía ningún sentido, podía haber estado leyendo la guía telefónica. Cuatro años más tarde, tuvimos otro profesor de literatura que nos dijo que la obra de la que íbamos a hablar trataba de amor adolescente y de violencia de pandillas, lo cual despertó en nosotros mucho interés. Luego nos dijo que se trataba de Romeo y Julieta, y todos dijimos ¡¡Baaaa!! En un primer momento nos sentimos engañados, pero era la primera vez que nos dimos cuenta de que Shakespeare había escrito sobre chicos como nosotros, y decía cosas que tenían que ver con nosotros".
o de las obras de Shakespeare han sido muy radicales. Hubo también versiones tremendas para el teatro en la Gran Bretaña del XIX, que mutilaron fuertemente el texto original o lo reinterpretaron. Por ejemplo, Romeo y Julieta terminaban sus días felices y contentos". Para el reparto de Trabajos de amor perdidos, una auténtica comedia musical, buscó no tanto bailarines como actores, prefería que las interpretaciones fueran creíbles, pero que no descansara el peso de la obra en la coreografía. Desde luego, la película huele a la magia de Todos dicen I love you. "Me encantó la película de Woody Allen, sobre todo la escena final del baile con Goldie Hawn, era un momento increíble, romántico y pensé que se podía hacer un musical de esta manera un tanto
fantástica".