Número 14, Abril 2000
Escaparate
Carlos Cobo Medina,
El valor de vivir

Ediciones Libertarias



Maravilloso este ensayo de humanismo clínico-literario que Carlos Cobo (psiquiatra desde hace ya más de treinta años) hace sobre el dolor, su aceptación y sus repercusiones, aderezándolo con testimonios estremecedores y, como diría Blas de Otero, "fieramente humanos" en los que resulta imposible no verse retratado, calcado incluso, sin olvidar un tono científico que, olvidado de erudiciones vacuas, se sumerge sin miedo en el ánimo de quien sufre. La extraña, inusual sensación de comprender que está hablando un hombre sabio.








Pío Baroja,
El laberinto de las sirenas
Editorial Tusquets



Don Pío Baroja es un valor seguro. Esta segunda parte de su "tetralogía del mar" supera con creces a su predecesora Las inquietudes de Shanti Andía, cuyas aventuras tantos leímos entre ensoñaciones y cremas antiacné. El laberinto de las sirenas, quizá la menos marítima de las cuatro novelas, nos devuelve, ya era hora, el simple placer de la historia bien contada, de la narración que seduce por su simplicidad. Construcción del paraíso, sí, pero con esa despedida en fracaso tan característica del seco "¡Adiós!" con el que Baroja terminaba siempre sus novelas.








Antonio Lobo Antunes
La muerte de Carlos Gardel
Editorial Siruela



Con su inconfundible estilo y a ritmo de tango o de milonga, Lobo Antunes tiene la singular capacidad de hacer que todas las historias, que todas las personas, formen parte, sin perder su individualidad, de una sola y única historia. Y es que, si hay algo que caracteriza a este genial portugués, aparte de su prodigiosa sintaxis, es la impresión de tener una conexión común y cotidianísima con cada una de las vidas que se desgranan en sus páginas, donde nada es objetivo, donde todo es tan implacable que termina por diluirse en una fatalidad casi resignada.








Bay Bradbury,
Fantasmas de lo nuevo

Editorial Minotauro


Tan inclasificable como inesperado hay algo mágico en Bradbury y es su tranquila manera de mostrar lo mágico. Desde la mujer que comprende (con certeza inapelable) que cuando su marido se meta en el mar morirá, hasta la gallina que predice el futuro en sus recién puestos huevos, todos los elementos de esta antología de relatos fantásticos tienen algo en común, la tranquila ingenuidad con la que los miran sus protagonistas.
¿Cuántos milagros de nacimiento inocente han bendecido estos mundos?








Eduardo Alonso,
El amor en invierno
Editorial Acento


Eduardo Alonso, autor ya de nueve novelas, sorprende en este primer libro de cuentos con aciertos menudos y errores garrafales al adentrarse en el habla mejicana o la jerga de la drogadicción. Once cuentos de temática amorosa, y, por lo general, previsible, componen este marco en el que la desidia narrativa es clamorosa pero que, con todo, tiene a veces destellos de buenas intenciones que se quedan básicamente en eso; buenas intenciones. He aquí uno de los grandes problemas de intentar agradar a todos; no agradar a nadie.








Fabrizio Rondolino,
Un lugar tan hermoso
Editorial Siruela


El estreno literario de Rondolino, aclamado en Italia como todo un acontecimiento, ha pasado en España cierta e injustamente desapercibido. Un lugar tan hermoso no es uno de esos artificios de frases kilométricas sino el puro y simple ejercicio de un narrador (hasta dónde llega la dificultad de ser un simple narrador lo saben sólo unos pocos) empeñado en fabular el tema del amor o, más bien, del amor en el recuerdo porque no deja de ser una poderosa verdad que "una voz que no se puede recordar es una voz que no ha existido jamás".








Mario Vargas Llosa,
La fiesta del chivo
Editorial Alfaguara



La novela de tema dictatorial era casi el último tópico generacional de los autores del Boom que le quedaba por resolver a este fantástico peruano. Quizá la novela que cierra el género que ya tomaron sus pretéritos compañeros de armas (Asturias, García Márquez, Fuentes...) o la última que se podía escribir en la misma línea sin quedar obsoleta pero, con todo, una magnífica catedral narrativa en la que brilla, como siempre, la contención, la precisión y el ritmo al que ya nos tiene (mal) acostumbrados Vargas Llosa.








Edgar Neville ,
La luz en la mirada
Instituto Nacional de Artes Escénicas



E
n el primer centenario del nacimiento de "ese gordo fantástico", como le solía llamar Gómez de la Serna, aparece este librito cuya intención es mostrarnos el verdadero rostro de uno de los más egregios y polifacéticos autores de lo que ha acabado llamándose "la otra generación del 27". Dramaturgo, actor, periodista, pintor, cineasta, y, en todos ellos, su adelantado humorismo, auténtico prolegómeno del humor del absurdo europeo. "¿Veis lo que tengo ahora? Me ha costado esta sonrisa, esta alegría, este ademán; todo eso que tiene un nombre, todo eso que se llama juventud".








Miguel Aranguren,
Hijos del paraíso
Ediciones Martínez Roca




Entre tanto emperifollado y vacuo turismo solidario de moda, de vez en cuando se encuentra uno con novelas como ésta, en la que la solidaridad se plantea no desde el rastrero saneamiento de la conciencia sino desde la decidida búsqueda de la dignidad humana, lo cual ya es de agradecer, pero más todavía porque la narración está contenida en la fascinación de África, el continente de la eterna contradicción entre la majestuosidad y la miseria, los Andes del paraíso y del hambre, el Bombay de lo fastuoso y de la lepra.