Número 14, Abril 2000
5 corazones sin freno y marcha alante
Patricia López
Yo
Madrid 25 de enero de 1967

Historia
Estudié Arte Dramático en la RESAD, y después tres años de actuación en el estudio de Juan Carlos Corazza. Empecé Derecho pero en 2º lo dejé cuando hacía una gira de teatro con una obra de Bergamín. He hecho teatro de la mano de Miguel Narros, Juanjo Menéndez y Ana Vázquez. Trabajé en el papel de una demencial skin head en Bwana de Imanol Uribe. He intervenido en series para la televisión: Médico de Familia, Ay Señor, Señor, Colegio Mayor, Hermanos de leche

Reto
Vivir intensamente cada día. Creo que lo más difícil de la vida es tener conciencia de que todas las posibilidades están en el presente, que no hay otra cosa. En general, lo que quiero es que mi vida esté llena de sentido, y de igual forma mi trabajo como actriz, quiero interpretar un papel que me construya.

Libro, peli
El último libro ha sido Peer Gynt de Ibsen, que inicialmente me pareció excesivamente fantástico. Después me di cuenta de que era una obra deliciosa, de una imaginación desbordante y que narra un asunto del máximo interés. La historia de un hombre que trata de escapar continuamente de lo que es. American Beauty es la última que he visto en el cine. Me gustó que no fuese moralista, de malos y buenos, sino real. Me interesó esa positividad de la que habla que se esconde tras la insignificancia de la vida . Uno de los personajes dice en un momento que percibió la sonrisa de Dios en el rostro de un moribundo.

Televisión
Veo poco la televisión. Creo que me hace un buen servicio. No puedo decir que sea para mí un enemigo.

Familia
Mi familia es parte de mi propia persona. Me ayuda a entenderme mejor. Mi marido es mi compañía más cercana, la persona que Dios me ha regalado para que me ayude a reconocer a Cristo en mi vida.

Cambio urgente
Creo que lo único que está llamado al cambio es el corazón de las personas. Todos estamos llamados a la conversión.

Hobbies
Me gusta leer, pasar el tiempo con los amigos y mi familia, hacer deporte y bailar, ir al cine y al teatro. Adoro viajar, aunque no puedo hacerlo tan a menudo como me gustaría.

¿Por qué soy cristiana?
Soy cristiana por que Cristo ha salido a mi encuentro y no me ha quedado más remedio que decirle que sí. Yo, como los apóstoles tengo que reconocer que sin Cristo no sabría a dónde ir. Hasta ahora no he encontrado una respuesta más convincente para la vida. Sin el significado que supone para mí la experiencia cristiana, nada en la vida tiene sentido. Mi hija, mi marido, mi trabajo, mis amigos, son el signo de Algo más grande, que me permite relacionarme con las personas y las cosas con paz y sin perder la esperanza. Sin Cristo la vida es una promesa que no se cumple.

¿Cómo se nota?
Yo me considero bastante incapaz de llevar algo a ningún sitio. Para mí la única posibilidad está en reconocer a Cristo cuando se manifiesta en mi vida. Mi tarea consiste sólo en decir sí cuando Él tiene la misericordia de hacerse presente y en pedir insistentemente que venga a mi vida, que no deje de acompañarme a través de las personas y las circunstancias, que me dé la alegría la paz y la esperanza que yo no puedo darme.