Número 17, noviembre 2000

Si hay algo que cautiva al conocer a una persona, además de la calidez de su voz o la intensidad de la mirada, es la forma de mover las manos, de hablar con ellas, y J. L. E. no sólo habla, sino que con ellas, a solas o ante miles de espectadores, es capaz de arrancar a una guitarra notas que son caricias sonoras…

...Y la guitarra accedió a mostrarle su voz, para que José Luis escribiese en cinco líneas sus registros y la sacase de las limitaciones que impone todo clasicismo.

Su música se acerca fácilmente a los no iniciados y cautiva, por lo nuevo, a los entendidos, es fresca y directa, es…

Una propuesta de música de guitarra, acompañada por una banda, que ante todo intenta mover las emociones.

Calibán.- Prácticamente has crecido en el conservatorio, a lo clásico, y ahora vas y rompes todos los esquemas.

José Luis Encinas.- Bueno, el conservatorio fue sólo un modo de formación, a mí siempre me ha gustado tocar de todo.

C.- Pero siempre se ha dicho que la gente con un aprendizaje tan estricto es más cuadriculada.

JLE.- Cuadriculada es la persona, nada más. Precisamente conozco músicos flamencos y de rock totalmente metódicos y otros de conservatorio que están como regaderas.

C.- Cuéntanos cómo compones.

JLE.- Me inspiran todo tipo de cosas, el amor, el desamor, los días lluviosos, el sol… primero creo la base y luego, en colaboración con algunos productores y arreglistas formidables, le damos formato definitivo.

C.- Se escucha mucha percusión ¿no?

JLE.- Es que tiene mucha caña. Hay gente que aún no se ha dado cuenta de que hago una música con mucha fuerza, con mucho peso, fíjate que sólo en directo llevo cinco músicos, batería, percusiones latinas, bajo, guitarras, viento…

C.- ¿No crees que tanto jaleo puede impedir que la guitarra sea apreciada como es debido?

JLE.- Si ocurre eso será un problema del directo. Pero en cualquier caso el concepto sale fortalecido, hay que tener en cuenta que la guitarra es un instrumento muy frágil, muy tenue, pero si la sustentas con una banda y un buen equipo de sonido, ayuda a entender las cosas. Este formato pop, hace que entre por los oídos… y nazcan nuevos amantes de este instrumento. (Se queda pensando) Quizá primero me escuchen a mí... y luego acaben oyendo flamenco puro.

C.- Pero esas ganas de renovar, seguro que te han traído un montón de críticas.

JLE.- Alguna ha habido, pero nunca por parte del público. Tendrías que verlos en los conciertos. Yo miro a las caras de la gente y veo que están concentrados escuchando, veo cómo mi música consigue transformar su ánimo, cómo les transporta.

C.- ¿Hasta dónde quieres llegar para transformar a la gente?

JLE.- A todas partes. Estoy trabajando un estilo que tiene elementos suficientes para cautivar. Del primer disco, Duende, se vendieron más de 100.000 copias en Estados Unidos, por ejemplo.

C.- ¿Te das cuenta de que muchas compañías contratan y después de un primer disco, que ni se molestan en promocionar, no te vuelven a grabar y encima te impiden hacerlo con otra gente... y que eso te podía haber pasado?

JLE.- Pero no ha sido así. Siempre que sacas un disco es difícil tener contento a todo el mundo, pero por ahora a mí me ha ido muy bien, estoy muy ilusionado.

En ese momento aparece Olga, del departamento de promoción de Virgin, trae unas diapositivas, José Luis las mira y dice:-¡Pero si son viejas!

Olga las mira-¡Ay! Es verdad.Vaya, pues acabo de cogerlas.

-Me las hizo Jorge hace la tira, en la puerta de mi casa, son del año de la pera... Con lo buenas que son las que me ha hecho Jaime Salas.

-Vale, vale voy a buscar las otras.

Y ahí, yo que había estado muy calladita (lo cual es poco habitual en mi), digo:

-Oye, no estaréis intentando aprovechar el material viejo conmigo... ¿no? Porque nuestra revista...- levanté la voz, fingiendo indignación.

-Maru, por favor- Olga se va riéndose.

-Ya me habéis despistado, no sé si tengo más preguntas... -digo mirando mi cuaderno.

-¿Te canto algo?-salta José Luis. Le miro extrañada, no sabía que cantase:

-¿Quieres...?- En ese momento vuelve Olga y exclama:

-¡Que cante si, que cante, que eso todavía no lo hemos oído, ¡ja, ja!

Se miran fijamente, y a mí no me queda más remedio que preguntar:

-¿Qué hay entre vosotros?,¿eh?- no responden-. Insisto de forma muy perspicaz-¡Vamos, confesad!, ¿cómo empezó todo?-después de una larga pausa, José Luis se decide:

-Bueno, yo notaba como unas vibraciones que venían de aquel lado- dice señalando a Olga- y entonces...

-Entonces fue cuando te salió un sarpullido... ¡Jua, Jua...!- la tía se parte.

-Y ¿tú qué hiciste?- pregunté yo, seria, muy profesional... en mi sitio.

-Cogí el bote de Varón Dandy y me dije: ¡Caerá frita!

-¡Claro!, por el pestazo- risas y más risas, no pudimos seguir, además tampoco nos quedaba mucho tiempo, un montón de periodistas se agolpaban en la puerta esperando su turno, seguramente preguntándose qué nos hacía tanta gracia... y si eso era una entrevista seria.

Maru García Ochoa