Número 17, noviembre 2000
El Entrevistón
Ella Baila Sola
El nombre se lo mangaron a Sting, She dances alone, aunque el músico inglés no es santo de su devoción. Están molidas con eso del mal de la promoción, que es como un ébola de andar por casa. Las llevamos a la azotea de un hotel madrileño para hacerles una batida de fotos en un día de vientos racheados. Casi nos pillan un pasmo. Se lo pasan bomba con las preguntas. Marta es superingenua, le dices que viene Bruce Springteen la semana que viene, y te pone los ojos como platos, "¿de verdad?, ¿de verdad?". Marilia es más seria, habla con tono de entrevista y es más concienzuda. Calibán piensa que es uno de los dúos españoles que mejor cuida su imagen, ya que Marilia tiene mucho pelo que enseñar y Marta pone la naturalidad. Les ha salido un trabajo bordado. Les ha costado el verano del 2000 pero por fin pueden respirar.


Calibán.- Pedazo de producción, ¿no?

Marta.- Uf! Han sido cinco personas produciendo el disco. Ha habido muchas sugerencias, muchas ideas de gente que lleva cuarenta mil años en la música, aunque siempre han respetado las ideas que teníamos en la cabeza.

Calibán.- Marta está más marchosa que nunca y Marilia... Marilia me tiene que explicar de qué va Infinito.

Marta.- A mí el trabajo me ha pillado en una época de la vida muy alegre, estoy muy asentada y, evidentemente, eso queda reflejado.

Marilia.- A mí también me pasa lo mismo. Estoy en un momento magnífico. Quizá lo exprese de otra forma en mis canciones y resulte un pelo oscura. Me pasa lo mismo cuando veo un cuadro, a veces no lo entiendo pero me gusta o me produce buenas sensaciones. Cuando escribo quiero transmitir un ambiente, una imagen, y dejar que cada uno intérprete.

Calibán.- Sí, pero...¿Infinito?

Marilia.- En Infinito hablo de todos los hombres, de nuestras infinitas posibilidades. Digo que las limitaciones las ponemos nosotros, que con las desgracias no viene el fin del mundo.

Calibán.- ¿Os gustan los estereotipos que se dicen de vosotras, que Marta es la mental y Marilia la espiritual del equipo?

Marta.- A mí no me gusta que me encasillen, una palabra siempre limita a la persona. Es verdad que soy muy calculadora, ordenada, pero al tiempo soy bastante profunda y muy espiritual.

Marilia.- Hay una imagen que fabrican de ti que no puedes controlar. En una entrevista el periodista formará siempre un estereotipo. Bueno, hay que estar por encima de lo que se pueda pensar de ti, si eres capaz de hacer lo que debes y eres sincero contigo mismo.

Calibán.- ¿Tenéis... "mal de amores"? (La pregunta va con intención, por aquello de que hay nuevos dúos que parecen copiarlas)

Martas.- Yo no.

Marilia.- Yo tampoco.

Calibán.- (No lo han pillado). Me refiero a si os preocupa que vuestro fenómeno de dos chicas naturalotas que cantan, se reproduzca en grupos recién nacidos.

Marilia.- Cuando salen grupos que funcionan con un estilo determinado, las compañías pretenden aprovechar ese tirón y sacar a gente que lleva años trabajando así, dando la impresión de que acaban de salir a copiar a no sé quién. Creo que es más una estrategia de compañías. A nosotras no nos preocupa que nazcan grupos, hay mucho espacio en la música. Bueno, a nosotras también nos han comparado con Vainica Doble, tampoco hay muchos dúos de mujeres. Se tiende mucho a "¡anda, te pareces a...!"

Calibán.- ¿No sois un poco egocéntricas con tanto... Ella baila sola, EBS, ahora Marta y Marilia?

Marta.- Sí, puede parecer. Es que nunca el título de una canción refleja todo lo que queremos decir en el disco, ni siquiera con el single. El disco entero, tomado por sí mismo, es lo que hay. No hay que escuchar ni una canción ni una frase, Ella baila sola es lo que te vas a encontrar, y seguiremos trabajando las mil maneras de dar imagen de equipo.

Calibán.- ¿La patera es una canción que nace de una inquietud personal o es un tema de actualidad que había que tocar?

Marta.- Qué va, al haber tal avalancha de noticias sobre la inmigración te llega a preocupar profundamente.

Marilia.- Sí, te planteas que todo parece que va muy bien, pero hay muchas cosas humanas que se van quedando en la cuneta. Y lo que es peor, que todos andamos muy desinformados. A mí me preocupan sus penurias, ese trabajo que desechamos los españoles y ellos realizan, el riesgo de venirse a España sin muchas esperanzas de encontrar un éxito total...

Calibán.- ¿De dónde habéis sacado el coro del principio de la canción?

Marta.- Son las Hijas del sol.

Calibán.- Estas se meten en todos lados.

Marta.- Es verdad, a mí me parecen fantásticas. Además daban un punto de ambiente muy interesante de traslado a África. Quería iniciar la canción desde el desgarro de tener que abandonar su tierra, su familia, hasta llegar a un sitio del que es probable que tengas que volver.

Calibán.- ¿No os ha llamado ninguna asociación de machistas empedernidos que os quiera perseguir por la manera como ponéis a los hombres en vuestras canciones, llevándose siempre la peor parte?

Marilia.- ¡Qué va! Es que estamos acostumbrados a escuchar canciones desde el hombre y no desde el punto de vista de la mujer, y aquí puede haber también mucho desamor, mucho despecho...

Calibán.- Habláis de desamor en vuestras canciones, ¿qué pasa, que la convivencia es de por sí destructiva?

Marta.- Yo creo que en una convivencia uno tiene que conservar su parcela de independencia sin destrozar su personalidad. Hay que compartir pero no hacer desaparecer la personalidad. Me da miedo perder mi identidad.

Calibán.- Sí, pero uno tiene que estar dispuesto a entregarse plenamente, parece que para eso está hecho nuestro corazón, incluso para sacrificar lo que uno cree más grande, ¿no?

Marilia.- Yo creo que es muy bonito compartir todas las cosas en el día a día, y además te ayuda a ser generoso de verdad y a no encerrarte en el mundo de tus cosas, de tus cosas, de tus cosas... eso es querer, ¿no?

Calibán.- Marta, ¿qué es eso que dices en una canción de querer sin ningún motivo?

Marta.- Es una pequeña pincelada de cómo me he sentido con esto del éxito. Se te acerca de repente gente y te quiere porque eres Marta. Es muy hermoso. Aunque me pregunto alguna vez si me quieren por ser la Marta de Ella baila sola o por ser yo misma. Eso pasa con cualquier relación incluso de amistad, desde el principio siempre hay un ¡uggg, qué miedo!