Cinema Paradiso
Dr. Jekyll

El siciliano Giuseppe Tornatore dirigió en 1989 esta película, primera de su trilogía del sentimiento. Las siguientes serán Están todos bien, en la que un padre recorre toda Italia visitando a cada uno de sus hijos y El hombre de las estrellas, otro viaje por Italia pero esta vez en busca de nuevas estrellas para el celuloide. En todas ellas, el protagonista hace un recorrido interior de su vida.

Formado en el campo televisivo, Tornatore ha rodado numerosas historias centradas en su isla natal, y Cinema Paradiso es otra de ellas. Cuenta la historia de Salvatore (Jacqes Perrin de adulto, Salvatore Cascio de niño y Marco Leonardi de joven) que en estructura de flash back, va desgranando pasajes de su infancia y juventud al lado de su fiel amigo Alfredo (Philippe Noiret). Éste ejerce las labores de progenitor tras la muerte del padre de Salvatore en la guerra: Sus primeros encuentros con el cine, su primer amor, sus experiencias como el monaguillo del pueblo, su marcha a la mili... retazos de la vida misma.

Multipremiada en el 90 (Oscar a la mejor película de habla extranjera, Gran Premio del jurado de Cannes, David de Donatello a la mejor música, y un largo etc.), cuenta con una de las más sugestivas bandas sonoras de los últimos años y, cómo no, detrás de ella está el siempre genial Ennio Morricone, que da a la película ese halo de tierna nostalgia que la historia requería. La versión española cuenta con casi una hora menos de película por imposición de la distribuidora nacional, que la creyó de excesivo metraje (157 minutos) para nuestro público. Todo un error. A pesar de todo, la película mantiene gran parte de su frescura.

Mr. Hyde

Hay películas para ser analizadas y otras para ser contempladas. Ésta se encuentra en el segundo grupo. Bien es verdad que la historia va mucho más allá de un simple discurso nostálgico sobre el encanto perdido de los viejos cines, pero tan sólo su visión deja ese regustillo de lo bien hecho. Sin embargo, Cinema Paradiso aborda, con acierto, interesantes temas que no podemos olvidar en esta sección: la valoración del acto cinematográfico como celebración festiva de toda una comunidad, la influencia de éste en las gentes, capaz de hacer tanto héroes como víctimas de su magia y misterio, del reemplazo del acto social de ir al cine por la comodidad de la televisión y el vídeo, materializados en el derrumbamiento de la sala al final de la película. Pero sobre todo, Cinema Paradiso habla de la amistad y el cariño entre Salvatore y Alfredo, de ese amor paterno-filial del que tanta necesidad tienen ambos. Es un viaje a nuestro interior, viaje que a cada hombre nos toca hacer en algún momento de nuestra vida, para reflexionar y para valorar todos los aspectos que nos hacen ser como somos, nuestras inquietudes y nuestros miedos, nuestros recuerdos y nostalgias. Nadie como Alfredo para hacer ver a Salvatore la realidad de la vida, "La vida no es como la has visto en el cine, la vida es más difícil", para más tarde lanzarle ese reto y esa máxima "hagas lo que hagas, ámalo".