ClásicosLuis Martín-Santos En mitad del monocorde realismo de la narrativa española de los años sesenta, irrumpió con la impetuosidad que conlleva siempre lo maestro, un libro difícil, casi imposible de clasificar por su decidido proyecto de renovar el estilo: Tiempo de silencio. Su autor, un médico. Su proyecto, una trilogía que un accidente de tráfico nos dejó inacabada. Su resultado, una máquina estilística capaz de elevar una historia en apariencia fútil (un accidente estúpido y sus consecuencias) a las letras de oro de la literatura española de nuestro siglo, una cita ineludible con la magia de una historia contada quizá como nadie antes se había atrevido a hacerlo. |
Juan Perucho : "Fabulaciones". Editorial AlianzaSin afectación ni rebuscamiento, con una solidez y una originalidad corroborada con más de cien títulos, Juan Perucho entra en la octava década de su vida siendo, para la mayoría, un perfecto desconocido en este país de marujas y futbolistas que, y a modo de exceso, como mucho se conforman con devorar lo último de Antonio Gala. Insólitamente imaginativo este catalán universal, aun teniendo afinidades con sus muy queridos Pla y D´Ors, fue creando lentamente su voz en el silencio de la incomprensión, desgranando pequeños relatos en periódicos pero con afán de perennidad. El suyo es un mundo de "rosas, diablos y sonrisas", de matizada ironía y de una vastísima cultura, un mundo insólito que es, a la vez, amenazador y risueño. Lo que en los años cincuenta era una rareza, casi una extravagancia inadmisible, poco a poco se va convirtiendo hoy en un signo reconocido de personalidad literaria. Y es que la realidad cada vez se parece más a los maravillosos cuentos de Perucho.n Andrés Barba |
George Weigel : "Biografía de Juan Pablo II, Testigo de Esperanza". Plaza y JanésNadie descubre Laponia si dice que Juan Pablo II ha sido una de las figuras-clave del siglo XX ( y no sólo porque la revista TIME lo haya sacado en más de una ocasión en su portada). Sobre él han caído topicazos sin cuento, como los célebres: "Wojtyla es conservador en el terreno moral y progresista en lo social", "ha sido el gran Papa mediático, necesitado de ininterrumpidos baños de masas"... Estereotipos que han falseado su figura, reduciéndola a cómodos clichés de andar por casa. El Papa dijo en una ocasión: "Tratan de comprenderme desde fuera, pero sólo se me puede entender desde el interior". Por eso, ha venido al pelo una biografía tan detallada como la de Weigel, ya que ha tenido oportunidad de entrevistarse con Juan Pablo II en innumerables ocasiones y ha tenido acceso a documentos inéditos hasta la fecha. El mérito del libro descansa, por tanto, en ese perfil interior del Papa. Así se atestigua en el relato de sus primeros momentos del día: El Papa se levanta a las 5,30 de la mañana ("con esfuerzo", como él mismo dice). Una vez vestido, va directamente a la capilla a rezar durante una hora. Sus plegarias abarcan los problemas mundiales y las peticiones de los particulares que le han llegado por carta. También el autor nos habla del apartamento donde vive el Papa: "Entre todo el esplendor del Palacio Apostólico - comenta Weigel - con frescos de Rafael, dorados, valiosos tapices y mármol por doquier, es muy posible que el visitante quede sorprendido por la sencillez del apartamento del Papa, puro convencionalismo de clase media". El autor ha definido al Papa Wojtyla como el hombre que ha dado prioridad a la cultura por encima del poder transformador de las fuerzas económicas y políticas. Como el pontífice que frente a la tentación actual de establecer la utilidad como único criterio para la valoración del hombre, ha insistido en que todo ser humano posee una dignidad inalienable, porque proviene de Dios. Además, ha sido el Papa que ha peleado por defender esa dignidad (léanse las cartas inéditas escritas a Breznev en 1980, a Deng Xiaoping en 1983 y a Gorbachov en 1988, en las que deja su mano tendida a los líderes comunistas para volver a establecer relaciones diplomáticas y garantizar las libertades, especialmente la religiosa, en la extinta Unión Soviética y en China. Mil y pico páginas que se pasan volando porque el autor ha sabido combinar rigor con lenguaje directo.n Isabel García |