Cuando hasta hace poco las instituciones eclesiásticas contaban con algún que otro ordenador, y parecía que la comunicación sólo se iba a continuar a través del correo convencional o del entonces novedosísimo fax, comienza a experimentarse que los ordenadores pueden usarse como "medios de comunicación". La Iglesia de América Latina, extendida por tan enorme continente, podía ser beneficiaria de los logros técnicos que despuntaban en el horizonte. La Iglesia, como lugar privilegiado de "interconectividad", y con el encargo de "ir por todo el mundo y evangelizar", se incorporó a un proceso que no consistió en la mera instalación de aparatos, sino en la búsqueda de sensibilidad a estos nacientes procesos.
El objetivo de la RIIAL (Red Informática de la Iglesia en América Latina) es ser un instrumento para la comunicación y, particularmente, en aquellos lugares, colectivos y gentes a los que resulta difícil por su situación (geográfica o de recursos) la incorporación de estos medios tecnológicos. Sólo podía cumplirse dicho objetivo si se usaba toda la creatividad posible Llegar al más lejano exigía mucho entusiasmo a la vez que un esfuerzo formativo y de acompañamiento muy significativo. En cierto modo, es "ir al paso del último" sin descuidar a los más avanzados en tecnología. Pensemos que en 1994, una sociedad todavía sin Internet, se estaba ya probando en Argentina un sistema de comunicación entre un arzobispado y sus parroquias (la más lejana está a unos 200 km.). A través de línea telefónica y con un sencillo ordenador usado como servidor de correo, las parroquias podían acceder a documentos, cartas y mensajes, enviando a su vez los propios. En Perú se inició la informatización por una diócesis internada en la selva amazónica que, sin teléfono y sin energía eléctrica, empezó a usar el ordenador con un puente-radio o radio-módem y una batería de gasolina para la emisión y recepción de mensajes. Internet, impresionante fenómeno cultural, no es una solución técnica uniforme para la Iglesia en América Latina. Si bien se ha revelado como una valiosísima herramienta para las comunicaciones internacionales, la tecnología en línea no puede ser considerada como única vía de acceso a documentos y mensajes. A lo largo del continente existe una desigual infraestructura de telecomunicaciones, altos costos telefónicos en muchos países y un "parque" de ordenadores con frecuencia modesto y no de última generación. |
| Hoy forman parte de la RIIAL no sólo la casi totalidad de las Conferencias Episcopales de América Latina, sino numerosas Diócesis, instituciones eclesiales de estudio, y otras instituciones también en España, Italia, Portugal y Estados Unidos
podemos estar hablando de cerca de 30 millones de usuarios finales. Fluyen por ella cada vez más contenidos: documentos en tiempo real, programas de radio, noticias, publicaciones, datos, correspondencia, mensajes y oraciones, asesoría espiritual. Se han ido elaborando programas informáticos propios para facilitarlos a quienes no tienen medios.
Vivir este momento histórico del nacimiento de una nueva cultura, significa para la Iglesia aceptar el reto de la inculturación, que realiza en un doble movimiento: asimilar los aspectos propios de esa cultura y aportar a ella la originalidad de su propia riqueza humana y espiritual. Se trata de generar una cultura solidaria y de colaboración al mismo desarrollo tecnológico. Por eso, en muchos lugares la Iglesia es artífice y resultado de la era digital. ¿Una red eclesial es, pues, un conjunto de ordenadores? ¿Se agota en las páginas que pone en Internet? ¿En un hardware y un software cada vez más complejos? ¿Es sólo los documentos digitados en hipertexto? Una red eclesial es, digamos, la propia Iglesia en acción en esta nueva cultura. Seguramente el desafío más grande es el de los nuevos lenguajes que esta cultura trae consigo: el video-clip, el mensaje breve y conciso con música e imagen que pudiera ser clicado en una web y exprese para jóvenes, por ejemplo, aspectos concretos de la vida eclesial. Por otra parte, el propio Juan Pablo II se ha dirigido, hace pocos meses, a los artistas para convocarlos a ser creativos en clave de Buena Noticia. ¿Podrá la Iglesia ser un espacio a la síntesis entre Evangelio, cultura, arte y tecnología?n Juan Pedro Ortuño |
|
Emisoras de radio Agencias de noticias Servicios informáticos Biblioteca cristiana Documentos por la vida Iglesia y educación Catecismo de la Iglesia Observación de Internet Asesoría espiritual www.riial.org |