Trasladan a un niño de un hospital a otro. A su llegada los médicos observan que su manejo clínico en el primer hospital no fue correcto y los padres piden opinión acerca de los cuidados recibidos. ¿Debe darse siempre una información veraz aún cuando no sirva para resolver nada? Los padres de una niña con retraso mental moderado solicitan la ligadura de trompas de su hija. ¿Se está respetando la autonomía de esta persona? Una mujer de 55 años solicita que le sea realizada una técnica de reproducción asistida con el semen criopreservado de su marido fallecido ¿Pueden lesionarse los derechos del hijo cuando es previsible un desarrollo psicoafectivo anómalo?
La mayor parte de las facultades de Medicina aún no han incorporado la Bioética como asignatura en los estudios de pregrado a pesar de que la reforma de los Planes de Estudios Universitarios (1993) así lo preveía recomendando su inclusión en segundo curso. En la mente de profesores, y de no pocos alumnos, tienden a ser consideradas como más importantes otras asignaturas más técnicas, aunque los conocimientos teóricos que algunas de ellas aportan no tengan ninguna aplicación práctica posteriormente. Este es el camino perfecto para lograr médicos que sean auténticos tecnócratas. Después, todos nos quejaremos del trato frío y distante que se dispensa a los pacientes y familiares por parte de algunos profesionales de la salud. ¿Se puede hacer algo para cambiar esta situación? Bueno, para empezar los estudiantes de las facultades de Medicina podrían empezar a interesarse y solicitar a las autoridades académicas correspondientes, esta asignatura que pretende, en expresión de Sócrates, "sacar, al igual que en los partos, lo mejor que cada uno lleva dentro de sí mismo".n José Jara. |
II CONGRESO DE BIOETICA EN MADRIDun congreso vital Durante los días 4 y 5 de diciembre ha tenido lugar el II Congreso de la Asociación Española de Bioética. En esta reunión, los científicos, juristas y expertos en temas biomédicos reunidos, entre ellos un ex-vicepresidente del Tribunal Supremo, no se andaron con medias tintas y, contrariamente a otras ocasiones, los temas tratados no fueron dedicados a sutiles controversias sobre legalismos formalistas. Se habló con claridad del drama del aborto, pidiendo mayor sensibilidad a los poderes públicos ante las situaciones de embarazos no deseados y mayor solidaridad por parte de la sociedad hacia los niños aún en gestación, aunque su desembarco en este mundo no sea el idóneo ni para sus madres ni para ellos mismos. En este sentido, un conocido ginecólogo mencionó: "¿Dudáis si un óvulo fecundado es un nuevo ser humano?. Esperad unos pocos meses y podréis comprobarlo". Doctores con conocimiento de causa dijeron en voz alta que es necesario ampliar el número de programas de Cuidados Paliativos para que todos alcancemos, si es preciso, una muerte digna. Actualmente, según la comunidad autónoma donde se viva, parece que se tiene derecho a unas muertes mas o menos dignas que otras, debido a la escasez de formación médica específica en este campo, lo cual no parece muy ético. ?Los avances en genética fueron también objeto de atención de los científicos ya que al elaborar un mapa genético de cada persona, con la consiguiente información sobre posibles predisposiciones a algunas enfermedades, este dato podría ser exigido por algunas empresas para realizar o no los contatos laborales estigmatizando así a los perjudicados genéticamente. ¡Lo que nos faltaba! ?En fin, no faltaron las ideas innovadoras y, entre ellas, se pidió una normativa jurídica para la adopción de embriones congelados. Algo a lo que algunas parejas desean acceder para intentar conseguir así el deseado embarazo salvando adicionalmente una vida ya destinada al cubo de los desperdicios. En resumen, una tormenta de ideas de lo más vitalista. |