Número 12, Febrero 2000
Cartas Cruzadas
De la Gran Duquesa de la Toscana, Dña. Cristina de Lorena, al escultor Pietro Tacca:

Conocedora de vuestra obra me dirijo a vos con la intención de que realicéis para mí una de vuestras famosas esculturas.

Deseo una estatua del rey español Felipe IV. Dejo a vuestra elección y buen gusto la forma y manera que ésta habrá de tener. Sólo os ruego que sus dimensiones sean tan extraordinarias que impresionen tanto al monarca como a su pueblo. Tenéis libertad absoluta para contratar toda la colaboración que os sea necesaria. El portador de esta carta tiene instrucciones para adelantaros el dinero que os sea preciso, así como para ayudaros en lo que le pidáis.

Siempre vuestra,

Cristina de Lorena
Gran Duquesa de la Toscana

Del pintor Diego Rodríguez de Silva y Velázquez al escultor Pietro Tacca:

Estimado Pietro:

No sólo es un placer ayudaros en vuestra obra, sino que es para mí un honor.

Junto a la tela os hago llegar también un busto en barro, que me he tomado la libertad de encargar a mi amigo Martínez Montañés, que sin duda os será de una gran utilidad.

Meditando acerca de vuestro proyecto, me vino a la cabeza una vieja idea: la de realizar la estatua de un jinete sobre un caballo en corveta, es decir, apoyado únicamente sobre sus patas traseras. Sé que esto sumaría innumerables dificultades a las que a buen seguro ya os estaréis enfrentando. Aun así, os ruego que consideréis mi propuesta, añadiendo a esto que vos tendríais la facilidad de solicitar la ayuda para los cálculos matemáticos a vuestro vecino, el sabio Galileo Galilei.

Se despide de vos, vuestro amigo

Diego

Del físico Galileo Galilei al escultor Pietro Tacca:

Mi querido amigo:

Últimamente consumo la mayor parte de mis días y mis noches en ayudar a mi hijo Vicente en su proyecto para la aplicación del péndulo en el reloj. Presiento que ya no me queda mucha vida, y me empeño en correr más que el tiempo. Inútil reto.

Aun así, vuestra idea me resultó curiosa y lo he tomado como un acertijo a los que acostumbraba a jugar cuando era joven. Por otro lado, colaborar con vos y el maestro Velázquez es una tentación difícil de evitar.

Os anticipo que necesitaréis más de ocho toneladas de bronce para vuestra obra, ya que la parte trasera ha de ser maciza. La inclinación, ángulos y cálculos para el vaciado os los haré llegar a la mayor brevedad posible. No dudéis que pondré tanto empeño en esta adivinanza como en el más grande de mis proyectos.

Sinceramente,

Galileo Galilei

De su Majestad el Rey Don Felipe IV a la Gran Duquesa de la Toscana Cristina de Lorena:

Estimada Duquesa:

Ayer mismo llegó a Madrid vuestro espléndido regalo. No tengo palabras para describir la emoción que me causó tan impresionante obra.

Os confieso que no pude conciliar el sueño pensando un lugar lo suficientemente digno para colocar la estatua. Hoy mismo daré orden para que sea fijada en los jardines de la fachada sur de mi palacio del Buen Retiro de Madrid, donde tengo la intención de celebrar una gran fiesta de inauguración, en donde espero poder expresaros personalmente mi más sincero agradecimiento.

Yo, el Rey
Villa de Madrid, en el año de Dios de 1640

 

Del escultor Pietro Tacca al pintor Diego Rodríguez de Silva y Velázquez:

Mi querido don Diego:

Espero que os acordéis de mí. Soy Pietro Tacca. Nos conocimos en Roma no hace muchos años. Tengo el atrevimiento de dirigirme a vos porque hace tiempo que admiro vuestra obra. Hasta aquí han llegado los rumores de la belleza de vuetra Venus. Necesito vuestra ayuda para poder llevar a cabo el singular encargo que me ha hecho la Gran Duquesa de la Toscana, Dña. Cristina de Lorena. He de realizar una estatua ecuestre de vuestro rey Felipe IV, que Dios guarde, con la que la Duquesa tiene la intención de obsequiar al soberano a la mayor brevedad posible.

Sé que os une una estrecha relación con vuestro monarca, y que le habéis retratado en más de una ocasión, por lo que pienso que no os será difícil, ni ocupará mucho de vuestro valioso tiempo, el pintar un pequeño lienzo de su rostro, que me sirva como modelo, ya que no tengo la dicha de conocerlo en persona. Quién mejor que un maestro como vos para guiarme en mi trabajo. Espero ansioso vuestra contestación. Os ruego me hagáis llegar también la forma y cantidad en la que deseáis cobrar vuestro trabajo.

Vuestro amigo y leal admirador,

Pietro Tacca