Clásicos CalibánThomas de Quincey Confesiones de un inglés comedor de opio Editorial Alianza Solitario, bohemio, opiómano, De Quincey es una de las plumas más originales y renovadoras de la literatura romántica inglesa. Resulta espeluznante y conmovedor comprobar los efectos del opio sobre esta sensibiliad refinada y cultísima a la que los efectos medicinales de esta droga llevaron hasta lo que él mismo denominó "llave del paraíso y puerta del infierno". Un viaje interior por el mundo romántico de la alucinación que nada tiene que envidiar a sus contemporáneos Poe, Wodsworth o Coleridge, en el estilo, y que renovó no sólo los anquilosados caminos neoclásicos aún persistentes entre sus coetáneos sino la misma introspección en el hombre, quizá la más certera, la que se realiza a través del dolor. |
Oliverio Girondo :"Obra completa" Editorial Círculo de lectores Poderosa y novísima, como la voz de Gómez de la Serna en España durante las vanguardias, en Argentina se alzaba la poesía, no siempre valorada en su justa medida, de Oliverio Girondo. No es posible evitar la presencia de su jovialidad, de su humor, de su sentido de la aventura y del absurdo, de su verdad cierta, honda, de muy adentro, que tampoco elude la visión descarnada de la no-vida, del esqueleto y la médula pero incapaz de no regresar a la alegría al final de todo. En Girondo hay una verdadera sensualidad de la palabra como sonido, pero más que eso todavía, una búsqueda de la secreta semejanza entre sonido y significado. De esa manera el viejo vanguardista va caminando un libro sobre otro en su incansable cruzada de audacias léxicas, de comparaciones y metáforas fresquísimas que parecen nacidas del puro absurdo pero que pretenden en realidad la total racionalidad entre lo dicho, lo pensado y lo real. "En la terraza de un café hay una familia gris. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de los árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al abrir de par en par una ventana..."n Andrés Barba |
Enrique Bonete Perales:"Ética de la comunicación audiovisual" Editorial Tecnos Yo tenía un profesor en la facultad de Ciencias de la Información que cada vez que se le hablaba en clase de la ética y de la deontología periodística era como mentarle la bicha. "La deontología - acentuaba con ironía y entre risas ahogadas - no existe en nuestro mundo, es una quimera, que lo sepáis desde el principio". Este comentario no es una golondrina que no hace primavera, porque se ha generalizado tristemente en la opinión pública la sensación de que los medios de comunicación sirven exclusivamente para incrementar la facturación a finales de mes o para secundar los intereses de determinados partidos políticos. La pregunta sobre la existencia misma de los mass media exige una respuesta ética antes que económica, política o técnica. Quizá lo que se echa en falta en nuestro país es un debate serio sobre la responsabilidad del informador, sobre la libertad de prensa y su litigio con el derecho a la intimidad. Sí, es verdad que todos criticamos Tómbola, pero nos falta rigor para convertir nuestros comentarios en una discusión seria sobre los compromisos morales ineludibles del informador. Si no existe ese debate, al tiempo apasionado y apasionante, muchos seguirán pensando que el periodista vive informativamente de escándalos, chantajea a las fuentes, acusa sin pruebas, plagia trabajos de otros... Por eso, se hacía urgente un libro como Ética de la comunicación audiovisual, que recoge artículos de periodistas y profesores de periodismo donde hablan de los beneficios de la libertad de expresión en España y de sus exigencias éticas. Como dice Carlos González Reigosa en el libro, "la defensa de la libertad de expresión no es la defensa del todo vale como creen algunos; muy por el contrario, la defensa del todo vale es la impugnación de la propia libertad de expresión y la negación del buen periodismo".n Isabel García |