Nos situamos al lado de las cajas de un supermercado de El Corte Inglés. Queremos ver cuál es la reacción de la gente ante las tarjetas de la campaña Un Kilo de Ayuda. La mayoría de los clientes salen con el carro lleno de cosas. Mientras hacen cola a algunos les llaman la atención las tarjetas. Otros se ve que ya las conocen y cogen una sin dudarlo. Otros ni las miran.
Hablamos con una clienta, Eugenia, y le preguntamos qué le parece esta iniciativa: "Me parece muy buena idea ponerlo en las cajas porque es una forma cómoda de hacer; cien pesetas más o menos a la hora de pagar la compra a mí no me supone nada y con esas cien pesetas de cada uno se puede ayudar a mucha gente". Eugenia no ha cogido ninguna de las tarjetas de Un Kilo de Ayuda. "Está muy bien la iniciativa nos dice, pero hay mucha gente, como yo, que va a comprar y como no sabe de qué va el tema no lo compra. Tenía que haber un folleto explicativo o alguien, dentro del supermercado explicando de qué va el tema y a qué se destinan las ayudas: no sabemos de qué va ni quién lo lleva adelante. Mucha gente no colabora porque no quiere colaborar con alguien que no sabe quién es y a mí me parece lógico". |