Número 15, mayo 2000
No quiero pasarme de filósofo pero cuando uno se enamora creo que se enamora para siempre, o sea, la fidelidad no es un apéndice del amor sino su expresión más clara. Cuando uno ama, ama para siempre, eso me pasa con Yolanda. A Yolanda no le puedo decir que la amo para un ratito. Llevamos año y medio saliendo y creo que cada vez que le digo "te quiero" no sólo pretendo una aventurilla de ya, sino que aspiro a todo. Antes de que esto se convierta en un consultorio prefiero terminar aquí. (Si os parece que la carta no viene a cuento, no la publiquéis).

Andrés Higueras



E
s una pena lo de Gran Hermano de Tele 5. Mercedes Milá nos dice que el programa es una aventura, una convivencia de boy scouts. Sí, pero está claro que la Milá y sus más de 100 profesionales no pretenden hacer un análisis sociológico sobre los problemas de convivencia de una panda que no se conoce de nada, sino alterar el índice de audiencia aprovechando el fisgoneo del espectador. Convertir a España en el Gran Hermano Fisgón es un crimen moral. Ya no hará falta poner el vaso pegado a la oreja para oír al vecino sino ver la tele. Espero que los miembros de esa audiencia general espabilemos pronto.

Eduardo Deza



Nada más descorazonador, nada más atroz que la imagen del niño balsero sometido a la intervención de las fuerzas especiales. Esa imagen, así de congelada, se quedará en la memoria de Elián durante toda su vida. Mientras muchos medios de comunicación ponen un rectángulo negro en los ojos de los niños para no atentar contra los derechos de los infantes, con el protagonista de esta historia ocurre lo contrario, no sólo le hemos quitado el parche negro sino que vivimos a costa suya, de su risa, de sus gestos... Es una hipocresía mezquina, como la de aquellos periódicos cuyas líneas editoriales critican duramente las vejaciones a la mujer, el tratarlas como objetos, y sin embargo cobran de los anuncios porno de sus páginas interiores. El mundo al revés.

Silvia Álvarez


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