No es de extrañar que cuando visitan nuestra piel de toro mancebas del otro lado del charco (especialmente del Norte) se lleven las manos a la cabeza con nuestro feminismo paniaguado de maritornes en guerra, más que contra la sociedad, contra sus propios residuos machistas, que levantemos (levanten) en hombros a guisa de triunfo social a hombrunas guerrilleras para quienes todo está mal bajo cualquier circunstancia (perdón Maruja Torres, y no fumes tanto), que nuestros políticos se devanen el poco seso en poner la coletilla feminina/o -no sea que se nos enfade alguna/o moza/o- o con una @, que queda más mono y cibernético, demostrando su poco conocimiento de la gramática española que ya previó estos casos antes de que naciera Almudena Grandes y de que existieran las médicas y las juezas, por no hablar de esos "espíritus libres" que se quedaron en la quema americana de sujetadores de los años sesenta como el novamás de la reivindicación pensando que la igualdad (perdónenme los machos y otras faunas) era degradar la sexualidad de la mujer (de cuál) y luego enseñarle Taek-wondo para que se las apañara mejor en la jungla porque, ya se sabe, homo homini lupus y todo eso tan bonito que nos enseñaron en la escuela.
O tempora, O mores! ¿Pero es que puede haber algo más machista que un concurso literario sólo para mujeres? Vaya país. |