Al ser datos oficiales, habrá que tomarlos con cierta cautela. Los ha facilitado el Ministerio de Cultura y aún no se sabe con qué intenciones, aunque se supone que ninguna buena. Según el Instituto de la Cinematografía y las Artes Visuales, las diez películas españolas más vistas de la Historia (o sea, las que más espectadores han llevado al cine y sentado en la butaca) son, por riguroso orden de a mí me ha visto más gente: La muerte tenía un precio, No desearás al vecino del quinto, La ciudad no es para mí, Pero, en qué país vivimos, Mi canción es para ti, Un beso en el puerto, Furtivos, La guerra de papá, Juicio de faldas y Adiós cigüeña, adiós. Tela. Un simple vistazo a esta lista arroja, como suelen decir los "tontomedia", un perfil al que, no nos engañemos, cuesta mirar de frente.
La primera evidencia que se puede sacar de esta lista de las películas españolas más vistas en estos últimos cien años es para colgarla en un marco: en cuatro de estos diez títulos, el protagonista es Manolo Escobar. Helos aquí: Pero, en qué país vivimos, Mi canción es para ti, Un beso en el puerto y Juicio de faldas. Comparada con esta primera y rotunda evidencia, a la segunda habría que llamarla menudencia: la película española más vista ni siquiera es española, y su director, Sergio Leone, y sus protagonistas, tampoco (Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Gian Maria Volonté). |
La tercera evidencia no deberíamos ni pensarla, o sea, que mucho menos aún escribirla aquí: ¿dónde están Almodóvar, y Amenábar, y Santiago Segura, y Álex de la Iglesia, y Trueba, y... tantos y tantos que se dejarían arrancar las uñas antes de admitir que el cine español no son ellos y nada más que ellos?... En esta malintencionada lista, los directores que aparecen son, además del italiano Sergio Leone, Ramón Torrado, José Luis Sáenz de Heredia, Antonio Mercero, Ramón Fernández, Manolo Summers o José Luis Borau.
Y no se puede abandonar todo esto sin dejar caer alguna conclusión personal, aunque sea sobre el propio pie, y proponer una o dos soluciones. Podría servir como conclusión la siguiente: la gente es capaz de cualquier cosa, incluso de pegarse una sobredosis de manolismo, con tal de dejar en ridículo al Gobierno y su lema favorito: España va bien. Soluciones: una inmediata, que el Partido Popular coja a sus adeptos y los obligue a ver incesantemente, por ejemplo, El espíritu de la colmena y alguna otra del viejo Saura (Cría cuervos o más aburrida si es posible), para poder luego exhibir en Europa una lista menos tonta; y otra solución más a medio plazo: puesto que la gente se pirra por los cantantes actores, se podrían poner en marcha varios proyectos cinematográficos protagonizados por nuestros más grandes y presentables vocalistas, como los tres tenores, Ramoncín, Bertín Osborne, Marta Sánchez, Sergio Dalma y cualquier otro que se planche así el cuello de las camisas y que recuerde esa elegancia y fragancia que dejó Sinatra.n Oti Rodríguez Marchante |