Número 15, mayo 2000

Susanna Tamaro

"Mi primera ambición es la de cumplir hasta el fondo mi vocación"


Creo que no hacen falta presentaciones en público de Susanna Tamaro. Cuando te viene el calor a la cara, así de repente, no es necesario gritar: "Oh, por fin ha venido el verano". Hay realidades que no necesitan de un prólogo sino que aparecen y punto, se venden solas. Si la Tamaro saca un libro, al mundo editorial se le vienen las columnas del templo encima por el revuelo que se monta alrededor. ¿Quién no le ha hincado el diente a Dónde el corazón te lleve, o a Anima mundi? Además de buena escritora, es uno de los personajes más enigmáticos de nuestra narrativa contemporánea. Vive en una casa en mitad de la Umbría italiana dedicada al cultivo, a la cría de ovejas, a montar a caballo y a dar clases de artes marciales. Está preocupada desde siempre por las verdades más hondas del ser humano. Recuerda su infancia como un insomnio progresivo cargadito de interrogantes. Mientras otros niños se dedicaban a las tabas, a la peonza, a descabezar muñecas, Susanna se cuestionaba, ¿por qué hemos nacido?, ¿por qué tenemos que morir? Recientemente, Seix Barral ha publicado un hermoso libro que recoge un par de conferencias pronunciadas por la italiana (ya reseñado en estas páginas) con el título El misterio y lo desconocido. Todo un alegato en favor de la profundidad del ser humano, de su búsqueda de la trascendencia, del interrogante que supone la belleza del cosmos. ¡Hiperrecomedable! La hemos entrevistado por e-mail, aunque hubiera sido una maravilla haber ido a la Umbría y cabalgar a su lado en un hermoso palafrén mientras desgranaba las respuestas, otra vez será, vaya.