Número 17, noviembre 2000
Ni pa´ pipas
El "Festival de otoño de Madrid" es quizás uno de los acontecimientos más esperado por todos. Muchos porque quieren volver a disfrutar de aquellos buenos ratos que se guardan en la memoria de años anteriores, otros porque desean calmar el anhelo que parece no ser cubierto para aquellos amantes del teatro insaciables. Lógica resulta esta inquietud si pensamos que como dijo Nietzsche, (y disculpen la suma pedantería que siempre aflora por la mera citación de tan hondo nombre, pero que le vamos a hacer si además de ser qien es creo humildemente que tenía razón), "El arte surge de lo primaveral, de lo irracional, de lo instintivo" Porque el arte nos pone en contacto con algo, que guste o no guste, todos tenemos, nuestra alma (psique... o como quieran)Esa parte tan humanamente descontralada que mueve la mayoría de nuestras acciones vitales. En definitiva como dijo el mismo de antes "La Tragedia es la visión dionísica del mundo" ( sin entran en mitología, Dionisio dios del vino, y de todos sus efectos acompañantes). En definitiva, la Tragedia es la pregunta por la vida, la reflexión, la vista frontal en un escenario de todas las preguntas que rondan nuestra cabeza y que no se evaporan a pesar del empeño del hombre de borrar, de aniquilar todo aquello que vaya más allá del aquí y ahora.

De este modo Larra ( no crean que me ha dado el día pedante...) decía que el teatro se basaba en el arte de los actores, escritores y escenógrafos, de un gobierno que lo potencie y del público. Así si pensamos lo que cuesta plasmar la vida sobre folios en blanco, sumamos el difícil arte del actor (lejos de cara y cuerpo bonito igual a actor), seguimos con la escenografía, la puesta en escena...Resulta barato ir al teatro. Es igual que cuando tenemos un libro entre nuestras manos, tenemos la cabeza, los sentimientos desgarrados, las horas de falta de sueño, las inquietudes de un ser humano que es el escritor. En el teatro sumen, sumen y sumen. También es cierto que para el sueldo medio que tenemos la mayoría de los españoles; es un pico, un buen pico del salario. Se lo digo y reflexiono porque desde el público no estamos exento de RESPONSABILIDAD como indicó el amigo Larra.

Está hecho el reto y el desafío. Que nadie diga ser amante del teatro o bohemio entendido admirador de semejante, cuando no valora que dividiendo el precio de su entrada entre todos los que partipan en una obra teatral no tocan ni pa´pipas.