El "Festival de otoño de Madrid" es quizás uno de los acontecimientos más esperado por todos. Muchos porque quieren volver a disfrutar de aquellos buenos ratos que se guardan en la memoria de años anteriores, otros porque desean calmar el anhelo que parece no ser cubierto para aquellos amantes del teatro insaciables. Lógica resulta esta inquietud si pensamos que como dijo Nietzsche, (y disculpen la suma pedantería que siempre aflora por la mera citación de tan hondo nombre, pero que le vamos a hacer si además de ser qien es creo humildemente que tenía razón), "El arte surge de lo primaveral, de lo irracional, de lo instintivo" Porque el arte nos pone en contacto con algo, que guste o no guste, todos tenemos, nuestra alma (psique... o como quieran)Esa parte tan humanamente descontralada que mueve la mayoría de nuestras acciones vitales. En definitiva como dijo el mismo de antes "La Tragedia es la visión dionísica del mundo" ( sin entran en mitología, Dionisio dios del vino, y de todos sus efectos acompañantes). En definitiva, la Tragedia es la pregunta por la vida, la reflexión, la vista frontal en un escenario de todas las preguntas que rondan nuestra cabeza y que no se evaporan a pesar del empeño del hombre de borrar, de aniquilar todo aquello que vaya más allá del aquí y ahora.
De este modo Larra ( no crean que me ha dado el día pedante...) decía que el teatro se basaba en el arte de los actores, escritores y escenógrafos, de un gobierno que Está hecho el reto y el desafío. Que nadie diga ser amante del teatro o bohemio entendido admirador de semejante, cuando no valora que dividiendo el precio de su entrada entre todos los que partipan en una obra teatral no tocan ni pa´pipas.
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