Número 17, noviembre 2000
Fargo
Dr. Jekyll

Fargo es el nombre de una pequeña localidad situada en las heladas tierras de Minnesota, (lugar de origen de los Coen, la pareja de creadores de este inclasificable film). En ella vive Jerry Lundegaard (William H. Macy), un arruinado hombre de negocios, que decide recurrir a una solución extrema para salir del atolladero económico: contratar a unos delincuentes de tres al cuarto. Éstos deberán raptar a su esposa, hija de un importante millonario de la zona, por la que pedirán un jugoso rescate. Pero las cosas se complican, y a Jerry se le escapa el plan de las manos. La película fue multipremiadísima en el año 1996 (Oscar a la mejor interpretación femenina —una sorprendente y embarazadísima Frances McDormand, Premio a la mejor película del Círculo de Escritores Cinematográficos de Nueva York, cuatro nominaciones a los Globos de Oro...) Fue, sin duda alguna, la agradable sorpresa de la temporada, y el reconocimiento de los hermanos Coen como fabricantes de una naturaleza fílmica y un gusto estético muy particulares. Sus anteriores películas "Barton Fink" y "El gran salto" habían resultado muy satisfactorias, pero con ésta, los Coen, volvían a conseguirlo. Reinventaban, por segunda vez, un género, en ésta ocasión, el policíaco. Los estrambóticos personajes y los sucesos virulentos, se repetían como en sus anteriores trabajos, pero ésta vez, más enriquecidos en cuanto a sus peculiaridades y sus perfiles sicológicos.

Mr Hyde

Poco queda por decir de esta singular película. Sus premios ya dicen bastante. Aunque en numerosas ocasiones -demasiadas para nuestra desgracia- los premios, nacionales o internacionales, no acompañan a una buena película y viceversa. Por eso nos detendremos en eso que se ha dado en llamar el perfil sicológico de los personajes. Los hermanos Coen hacen en "Fargo "un cáustico retrato de la sociedad americana rural contemporánea. Un retrato de esa denominada "América profunda", tan desconocida en su auténtica dimensión por nosotros, los europeos. Los paisajes gélidos, endurecidos por el frío de las nieves, contribuyen a que la acción de la película se centre en el interior de las casas. Pero no sólo en el interior de ellas, sino también en el interior de los personajes. La cámara los mima y los disculpa, mirándolos con cierta ternura y socarronería, y no sin buenas dosis de humor negro. Consigue descubrir en ellos mas mediocridad que maldad, acercándolos de ésta forma al espectador, quien consigue sentirse introducido en la simplicidad de sus acciones. Frances McDormand, por cierto esposa de Ethan Coen, está increíble en el papel de policía local que, de forma sencilla, con lógica intuición, va descubriendo la trama perpretada entorno a los Lundegaard. Bien se tuvo merecido ese Oscar a la mejor interpretación femenina. Al igual que ella, sus réplicas en papel, Steve Buscemi, William H. Macy y Peter Stormore, realizan un magnífico trabajo interpretativo. No os defraudaréis rescatando esta película de algún rincón oscuro de algún stand del videoclub, porque ¡como no! todo lo bueno pasa desapercibido, como un soplo de viento.