![]() Dicen que cuando Paula Vázquez se te queda mirando fijamente a los ojos te conviertes en ceniza que se lleva el aire acondicionado del plató del Euromillón. Se ha operado la nariz, no le importa confesarlo y eso dice mucho de ella. No es una barbie de tinte a lo Pamela Anderson y tacones de aguja, sino una cría transparente que confiesa una pasión incondicional por sus padres, que le quitaron la correa a los 17 años para largarse a Barcelona. Se nos ha metido a actriz en un corto que ha sido estrenado recientemente. Las cosas le van bien, no se queja de la gente con la que trabaja, sólo pone malas caras cuando tiene que citar a los trepas y las trepas, a los bochornosos arribistas que son capaces de crecer aun a sabiendas de dejarse la dignidad en las esquinas. Se sorprende de que la llamen frívola, y es que la televisión además de engordar 5 kilos, también desfigura. Calibán.- Me da la impresión de que con sólo hacerte tres preguntas tengo solucionada la entrevista. Paula Vázquez.- Sí, qué le vamos a hacer, me gusta mucho hablar, yo creo que me dedico a esto de la televisión porque te pasas el día hablando. De pequeña siempre me decían, "¡te quieres callar!", y así me va, que he tenido nódulos en las cuerdas vocales de tanto rajar. Bueno, estuve 15 días sin hablar, increíble... C.- ¿Siempre estás o en taxi o en el plató? PV.- Siempre ando pillada de tiempo. Bueno, es que no tengo carnet de conducir, de momento, porque en noviembre me dan un coche y así estoy obligada a sacarme el carnet. Lo que pasa es que lo del taxi es muy cíomodo, te recoge en casa, te deja en la puerta y no tienes que ir buscando aparcamiento. Eso sí, me he hecho amiga de todos los taxistas de Madrid. C.- O sea, que siempre estás trabajando. PV.- Sí, yo creo que he pasado más de los 1.500 programas de televisión en 7 años que llevo en Madrid. C.- ¿Por qué tiene la televisión tan mala prensa? PV.- Es que España es un país en el que todos sabemos ue hablar es gratis y además se puede uno ganar dinero hablando mal de la gente. Y como nos encanta el cotilleo... Además, casi todos los programas tienen mucho que ver con el sensacionalismo. Yo intentaba explicarle a un amigo americano quién era una de estas famosillas por no haber hecho nada y le de cía, "esta es conocida porque estuvo liada con el ex de una hija de una cantante", y no lo entendía. C.- ¿Qué ha aportado Paula Vázquez a la historia de la televisión, dó PV.- Cuando yo empecé en esto no había tanto sensacionalismo, a mí me encanta la comunicación, scontar cosas, saber explicar a la gente asuntos, mi trabajo es hacer de anfitriona. C.- Se te acerca un día Boris Izaguirre y te dice, "¡estás divina, cielo pero... eres un poco frívola!", ¿cómo le argumentarías para quitarle esa idea de la cabeza? PV.- ¡Qué voy a ser frívola!, ¿crees que doy imagen de frívola? C.- No sé... PV.- Lo que soy es muy payasa, dentro y fuera de la televisión. C.- Cuéntame un secreto. PV.- No puedo... bueno... en vez de poner la pasta de dientes en el cepillo chupo el bote. C.- Es repugnante... primitivo. PV.- Yo misma. C.- ¿Qué te falta por hacer? PV.- La verdad es que en mi vida he hecho de todo, de acomodadora en Barcelona, he trabajado encima de un elefante en un circo, he cantado, he bailado, he hecho de actriz... C.- Háblame del corto que se acaba de estrenar? PV.- Estoy encantada, Rosa Peña es la directora, ganó un Goya por un corto hace dos años. Necesitaba algo así, que me cambiara muchísimo la imagen. C.- Por cierto, dicen que estás horrorosa de fea. PV.- La gente, que cuando ve a Pamela Anderson se cree que todo lo demás es tinte. No en serio, el papel que hago me encanta, una mujer de cuarenta y muchos años que se termina muriendo y todo le sucede por la noche. En las fotos que han salido en las revistas llevo encima unas cremas que te resecan la piel, con más arrugas, me marcaban muchísimo más las ojeras, estaba realmente desmejorada. Pero eso la gente no lo sabía y por eso comentaban, "hay que ver lo mal que te queda el moreno". El corto nos lo hanseleccionado para 5 festivales en España y uno en Chicago. |