![]() A la carrera de obstáculos que suponían los coches, el repartidor de San Miguel, los cubos de tapa naranja en medio de la acera, la moto de turno "empitonada" a una reja, los cartones con fascículos, colonias, exclusivas cajitas de porcelana, muñecas y ositos de peluche... se les sumó, no hace demasiado, la peor de las pesadillas para el peatón. Unos palos de metal que han invadido poco a poco toda la ciudad.
Alguna mente privilegiada ha decidido que estos detalles no tienen importancia y que son un pequeño sacrificio para lograr que los coches no aparquen indebidamente. Aunque, por otro lado, tampoco se pensó en las furgonetas de reparto, que meten el morro donde pueden, y cortan lo que haya que cortar para descargar el Bimbo. Con la nueva matriculación de vehículos ya no se sabe si un coche es de Guadalajara o de Cádiz, pero sí, si es de Madrid, por el inevitable rayajo que producen los bolardos en las puertas al doblar cualquier esquina. ¿No sería mejor invertir el dinero de todos los madrileños en campañas de concienciación, mayor vigilancia municipal... o cualquier otro método, que esta invasión de peligrosos, antiestéticos, incómodos y molestos pivotes de hierro que invaden Madrid?n José Cabanach |
![]() 15:00: ¡Por fin termino la dura jornada laboral! Ya que no voy a tener que quedarme a trabajar esta tarde voy a aprovechar para hacer recados atrasados... 15:45: Las tripas me suenan desconsoladamente. No he querido entretenerme comiendo. 16:40: Aterrizo en Goya. Bueno si lo piensas venía desde Moncloa , no es tanto tiempo... Me apresuro a una pastelería y literalmente devoro dos tartaletas seguidas (¡prefiero no acordarme del régimen...! Total, luego voy al gimnasio... 17:50: He solucionado casi todo lo que tenía que hacer por aquí. Siento como si una apisonadora me hubiera pasado por encima... 18:00: Me meto en el metro. Me paro en un mapa de metro de la E.M.T y me doy cuenta que tengo dos transbordos. Bueno, seguro que es más rápido que el autobús... 18:30: El ruido del metro se me ha metido en la cabeza. Es imposible leer, voy embutida entre diez personas. Distingo perfectamente la colonia de cada uno de ellos ( o la falta de la misma...)
19:40: En vez del metro cojo el 32 que me deja en Tirso de Molina. 20:00: En la parada del 32 hay una cola de ocho personas por delante. Me alegro porque eso significa que queda poco para que llegue el bus. Esperamos. 20:15: Seguimos esperando. 20:25: Seguimos esperando. Un grupo de chicos quinceañeros se lo toma con humor. Van cantando los 32 que pasan en la otra dirección, pero el nuestro no llega. Cantan el número once. 20:40: Hasta los quinceañeros han perdido el humor y comienzan a soltar un taco tras otro. Se van haciendo mayores... Cantan el número dieciséis. 20:55: Llega nuestro 32 ¡No cabe nadie más!La gente comienza a darse codazos entre sí y temo por la vida del conductor. 21:15: El tráfico está fatal. Una señora sigue chillando que todos son unos ladrones... Los quinceañeros van recuperando el humor y comienzan sus chascarrillos. Intento leer. Sumo las horas... 21:25: Al pasar el 32 por Atocha me bajo y me voy para casa ¡Ya iré al gimnasio otro día! Total hoy voy como si me hubiesen dado una paliza: los costados magullados por los codazos recibidos, en los oídos un ruido sordo... Mañana será otro día (pero la próxima vez, y que no me escuche nadie, voy a ir en coche ¡E.M.T! Empresa Municipal de Tardanzas).n Paloma Merino |