Número 16, octubre 2000
De lo bueno lo mejor




Aires nuevos para el pop español. Esta artista de 24 años, cruce de hada madrina y Julia Roberts, nos lleva de la mano a un universo de cuento, a un estilo personalísimo nunca oído en nuestro país: la creación pop desde lo clásico.

    Calibán.- ¿Por qué te pareces tanto a Julia Roberts?
    Sonia Terol.- Porque soy su hermana.

    C.- Caramba, pues tienes una tremenda facilidad para el español.
    ST.- (Se parte).

    C.- ¿Te preocupa en exceso la apariencia, la estética, la imagen glamourosa?
    ST.- Soy mujer, me gusta mirarme y sentirme femenina, pero reconozco que no es el centro de mis intereses, sé que envejeceré, la belleza es algo casual y pasajero, como viene se va, por eso prefiero estar de verdad ocupada en otras cosas.

    C.- ¿Ser artista es algo casual o una vocación a la que uno se entrega?
    ST.- Es una vocación, indudablemente

    C.- Siempre habrás llevado en la sangre esto de cantar, ¿no?
    ST.- Desde los 4 años empecé a bailar con mi madre, que era profesional. A los 12 me separé más del mundo de la danza y me acerqué al canto. Cantaba a todas horas, sobre todo en la ducha, imitando a mis cantantes favoritos. Con 17 años decidí ir a clases de canto. En aquel momento me comentan que tengo una voz muy buena, y es cuando me lo empiezo a tomar en serio. Abandono la carrera de periodismo e ingreso en la Escuela Superior de Canto. Desde pequeña estuve dividida entre el pop y lo lírico, pero tuve la capacidad de saber compaginarlo. Conocí al guitarrista de rock & roll Toni Carmona y le comenté la idea de mezclar ambos mundos, de esta forma surgió este disco, porque me parecía que mucha música de Mozart se parecía a Sting, o Pink Floid tenía aires barrocos, cosas así.

    C.- Diferénciame lo que hacía Luis Cobos y tu trabajo.
    ST.- Aquello fue una innovación, pero él sólo cogía una melodía y le añadía una base rítmica, nada más, se limitaba a eso. Lo mío es más experimental. Juego a crear canciones pop a partir de una melodía clásica.

    C.- ¿La ópera sigue siendo de minorías?
    ST.- Lamentablemente sí y más en nuestro mundo, ya que buscamos mucha información en poco tiempo, por eso no tenemos cuerpo para aguantar una ópera como Tristan e Isolda de Wagner.

    C.- ¿Dónde te encuentras más a gusto, con el repertorio clásico o con la música ligera?
    ST.- Me encuentro feliz con Mozart, Puccini... Lo que pasa es que cantar cuesta mucho... bueno es como un training, como nadar, el primer largo te cuesta hotrrrores pero terminas por adaptarte perfectamente.

    C.- ¿Te gusta tener público delante?
    ST.- Por supuesto que sí, incluso cuando canto en una iglesia soy consciente de que la gente es especialmente receptiva en ese momento.

    C.- Sonia, recientemente has cantado delante de dos millones de personas.
    ST.- Sí, fue el pasado verano, durante la Jornada Mundial de la Juventud organizada por el Papa en Roma. Fue una experiencia alucinante, además me acercó mucho a Dios, gané el Jubileo... fue increíble.

    C.- ¿Le cuesta a Sonia Terol definirse a sí misma?
    ST.- Sí.

    C.- ¿Si tuvieras que hacerlo en una palabra?
    ST.- La indecisión.

    C.- Pues precisamente no es la impresión que das en directo, siempre con la barbilla alta y con una seguridad aplastante...
    ST.- Bueno, con el público te creces mucho.

    C.- ¿Qué tienes en tu habitación?
    ST.- Un equipo de música, un montón de Cds con Mozart, sobre todo Mozart, un montón de libros, una imagen de la Virgen...

    C.- Sonia, ¿tu próximo trabajo?
    ST.- Ya estoy en ello.

    C.- ¿Para cuándo?
    ST.- Bueno, no tardaré mucho.

Javier Montero