Número 16, Octubre 2000




Stefan Zweig
Sueños olvidados
Editorial Alba

Resulta estremecedor comprobar que algunos de estos relatos (pertenecientes casi todos a la etapa de juventud) los escribió Zweig con apenas veinte años. Muy lejos de la agotadora y estéril prosa realista de sus coetáneos vieneses el joven Zweig, entusiasmado con las propuestas psicoanalistas y con la fiereza introspectiva de Dostoievski, fue desgranando en sus libros de relatos un puñado de personajes absolutamente memorables. Miedo, pasión, pudor, vergüenza, hasta el apenas tratado entonces tema de la homosexualidad pululan por estas páginas sin secretos ni prejuicios.


              Ardashir Vakil
              El chico de la playa
              Editorial Anagrama

Una de las más felices parejas culturales de nuestro siglo ha sido, sin lugar a dudas, la que se ha establecido entre la cultura india y la anglosajona y que está engendrando toda una caterva de jóvenes escritores que, sin renegar de sus raíces, estudian su propia identidad desde otra perspectiva. Sencillez, originalidad, lo universal en lo particular, la (muy india, por cierto) idea de que el mundo entero cabe en su simple alfiler familiar único y concreto está en esta novelita en que Vakil recuerda su India con la misma querida nostalgia con que Nabokov su estepa.

Jorge Guillén
Desde París
Editorial Seix Barral

Las corresponsalías que hizo Guillén desde París para el periódico La libertad durante 1921 y 22 han quedado recogidas aquí, como todo en Guillén, con precisión, sutileza y contenida (aunque vivísima) energía. Flaubert, Anatole France, Mallarmé (su querido paralelo francés), Apollinaire... desfilan con toda su presencia de grandes figuras por su pose profética de anticipadores e hijos de la guerra europea y al mismo tiempo con la profunda humanidad que les da la pluma todopoderosa de Guillén. Todo ello enmarcado en las más que nunca cosmopolitas calles del cartier latin. Una joya.


Sebastián Brant
La nave de los necios
Editorial Akal


Este catálogo de necedades redactado en Alemania en el siglo XV es una de las mejores pruebas que he encontrado de la corta evolución de la estupidez y las vanidades humanas. No es de extrañar que se convirtiera en libro de cabecera y en manual de tantos otros, ni que fuera citado con tanto entusiamo por señorones tan egregios como Erasmo de Rótterdam. Pues todo en él es provechosa y salutífera enseñanza, exhortación a la sabiduría y enmienda de la necedad,, ceguera, desvarío e ignorancia de los humanos de todo género y condición.


Milán Kundera
La ignorancia
Editorial Tusquets

Aunque un poco irregularmente Kundera reflexiona aquí con su intuición habitual sobre el tema del exilio y el regreso a la tierra madre. La ignorancia, y una fatalidad que parece impuesta, son los rasgos generales de unos personajes cuya carga dolorosa es la del nowhere man, la del desvinculado, emparentándoles de continuo con la figura omnipresente de Homero y su Odisea. Desarraigo, por tanto, pero al mismo tiempo casualidad que permite la huída, que abre la puerta al descanso cuando se recupera la patria, no en la tierra, sino en otro cuerpo humano.