Número 16, Octubre 2000
La familia
especie a proteger
Dicho esto, si a las parejas de hecho se les iguala a las familias originadas del matrimonio con equivalentes derechos laborales de beneficios fiscales de seguridad social, créditos familiares de vivienda, ventajas de transporte, etc., y no se les demanda los deberes que conlleva el matrimonio se comete una grave injusticia social, pues se les equipara en los derechos pero no en los deberes. En el fondo las parejas de hecho buscan esa extensión de los beneficios de la familia a su propio estado, que grabe sobre ellas las obligaciones propias de la institución familiar.



Datos del CIS

. El 71% de las mujeres y el 69% de los hombres entre 18 y 19 años, y el 82% de hombres y mujeres entre 45 y 49 años defienden el matrimonio institucional.

. El porcentaje de parejas de hecho está entre el 2% y el 4%. La estabilidad es bastante precaria. En Francia, el 65% de las parejas de hecho duran 2 años y el 35% restante entorno a los 5 años; estos datos son más graves en Gran Bretaña.

. Más del 51% de las parejas de hecho carece de descendencia, mientras que en los matrimonios institucionales sólo el 9% no los tiene. Imagínense ustedes las repercusiones a largo plazo de tipo político, social y económico.

. Existe un aumento de trastornos psicológicos y conductuales que se detecta en los hijos de uniones no matrimoniales. Bajo un punto de vista estrictamente psicológico, los hijos que proceden de la institución matrimonial suelen tener un mayor equilibrio afectivo e intelectual. En las familias donde esto no ocurre es porque normalmente, las bases por las cuales se establece la unión matrimonial, están impregnadas de inmadurez y, sobre todo, de una gran falta de compromiso.



El reconocimiento jurídico de las parejas de hecho dará lugar a graves problemas económicos puesto que supone una carga financiera suplementaria difícilmente justificable cuando, por otra parte, incluso se reduce la ayuda a las familias.

Las nuevas propuestas

a) Defender el nuevo tipo de "convivencia conyugal" y reclamar un reconocimiento legal equiparable al verdadero matrimonio entre hombre y mujer.

b) Pedir que las parejas de hecho se equiparen al matrimonio civil o al canónico y que gocen de los mismos efectos legales que la familia nacida del matrimonio.

c) Utilizar términos de "matrimonio y familia" suplantando a la verdad antropológica de lo que, por ley natural, significa matrimonio y familia.

d) Apelar al número de los que se adecuan a esta nueva forma de vida y exigir que los gobernantes les protejan jurídicamente.



En España los técnicos estiman en más de 8.500 millones de pesetas el gasto por las nuevas pensiones de viudedad. Pues bien, si se aceptan las parejas de hecho, aumentaría en más de 30.000 millones para el año 2006. Estoy convencido de que la mejora de la familia pasa por alcanzar un mayor y más rico nivel de profundidad en la recíproca y complementaria relación entre el ser y el modo de ver lo masculino y femenino. Un nuevo, más profundo, más verdadero consenso entre el hombre y la mujer en todos los órdenes, comenzando desde el conyugal, debe considerarse como sugestivo reto inmediato.

 Dr. Jose Mª Sémelas
Doctor en Medicina Psicoterapeuta