![]() Siempre la muerte de un personaje conocido viene acompañada de honores, homenajes, fanfarrias y comentarios laudatorios. A nadie se le ocurre poner de vuelta y media al difunto en sus propias barbas: Siempre triunfa una especie de respeto intenso que abre sus brazos como un cóndor. En el caso que nos ocupa, los homenajes a Pietri, político y escritor nacido en Caracas, han sido merecidísimos. Muchos han hablado de él como auténtico humanista, un hombre que tenía, según sus palabras, "una necesidad biológica de expresarme y de buscarle un sentido al mundo que nos rodea", y un hondísimo amor a la cultura hispanoamericana. Si condenó con fuerza la cultura aislacionista que sólo atiende a lo propio, también vio como una amenaza el ser "un hombre de todos los meridianos", sin identidad.
Pietri posee una clara convicción acerca del nexo de cosanguinidad cultural con lo hispánico. Ha salido airoso de la confrontación trivial, que aún se maneja, de que la conquista española fue una bárbara atrocidad y un atentado contra el pueblo americano. A este respecto el intelectual y polígrafo venezolano es claro: "la Conquista es tan nuestra como la Independencia". Respecto a la guerra de la Independencia ha dicho que fue más una lucha entre parcialidades ideológicas genéricas: republicanos y monárquicos, o liberales y absolutistas, que entre las naciones americanas y España. Y se precia del mestizaje, "se podría hacer el largo y ejemplar itinerario de los monumentos plásticos del mestizaje: desde la iglesia de San Vicente de Cuzco hasta el santuario de Ocotlán en Méjico, pasando por las viejas casas de Buenos Aires, por las capillas de Ouro Preto, por las espadañas de las iglesias de aldea de Chillán". Uslar Pietri se marchó al otro siglo con el tributo que le hicimos en nuestro país con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en el año 1990. |