![]() El final de las ruidosas canciones veraniegas, que tanto parecen estimular el alma con el calor, trae un poco de paz y de recogimiento al espíritu. Por lo menos no escuchamos cien veces el mismo estribillo estridente e insufrible al pasar por cada calle, por cada esquina. Si sumamos el frío, la lluvia y la plena actividad laboral (con lo que eso conlleva y supone: atascos diarios, aventuras en el transporte público, disgustos, alegrías, proyectos comenzados, inacabados, finalizados... nuevos compañeros, jefes o profesores...); comienza a surgirnos una casi imperiosa necesidad de encontrar rincones cálidos en medio de la ciudad donde mantener citas con aquellos a los que vemos poco últimamente. La conversación parece ser una dicha inagotable, nos resurge el deseo imperioso de la charla. Conversaciones tras las que salimos con energía renovada, con conceptos claros, con nuevos proyectos, largas conversaciones que cambian sutilmente el ritmo de nuestra vida, porque nos empapamos del de enfrente, del contertulio. Son conversaciones donde conocemos aquellos libros que nos van a salvar la existencia o, por lo menos, nos la van a hacer más grata, donde alguien nos cuenta parajes lejanos o cercanos que al cabo de un tiempo conoceremos y disfrutaremos. Música de fondo, que se grabará en nuestras cabezas tanto como el olor del café... Lugares donde se mantienen charlas que templan nuestros días siguientes y en los cuales quizás conocemos a nuestros futuros amigos, amores...
Subiendo la calle Ave María desde la plaza de Lavapiés, en una esquinita (con la Travesía de la Primavera), la vista se nos va hacia unas cristaleras rancias y elegantes, por las que vemos mesas de mármol, de esas de café y de charla, es el Nuevo Barbieri. Dentro se respira el verdadero ambiente de los cafés del Madrid de toda la vida. El mobiliario, la estanquera que nos proporciona el tabaco y que hace día tras día su vida allí, su charla, periódicos del día, y una excelente carta para degustar cualquier té, cualquier café o cóctel. ¿Han leído La Colmena de Camilo José Cela? Así es el Barbieri en muchas ocasiones. Para motivar más la visita a este local se celebran charlas y conferencias sobre cine. Se proyectan películas en una sala y después se comentan entre todos ¿Se puede pedir algo más para el invierno? Quizás un día de los que te acerques veas como se termina de rodar algunas escenas de cine, puede que sea el bar que más veces haya sido fotografiado para el Séptimo Arte. Un ejemplo, escenas de El Sur de Víctor Erice, Blasco Ibáñez de Luis García Berlanga... Texto: Paloma Merino |