OJO DE PEZ La verdad es que si Cary Grant viviera hoy (en su esplendor) estaría chupando más paro como actor que Bin Laden como canguro. No ganaría ni un concurso; lo echarían el primero de Gran hermano; al no decir constantemente joé, no podría ir como el hijo de ese arquitecto barcelonés a las tertulias culturales; y al no decir Estado de Derecho al doblar cada frase, tampoco podría estar en los telediarios. Definitivamente, si Cary Grant levantara la cabeza pondría la misma cara que en Arsénico por compasión cuando abre el arca de sus ancianas tías con el fiambre dentro. Oti Rodríguez Marchante
SI CARY GRANT LEVANTARA LA CABEZA
os y zarrapastrosos que anden por ahí). Aunque lo más probable es que si Cary Grant viviera hoy, no aguantara ni siquiera hasta mañana: un somero vistazo al personal que sale en las televisiones y las revistas lo dejarían tan maltrecho como si Joe DiMaggio le diera con su bate. Se imagina alguien a Cary Grant en el trance de soportar la visión de esa caterva de chulos, chulas y chuleados que absorben el interés audiovisual y perezomental de nuestro país. Podrían reunirse él y David Niven para irse pellizcando mutuamente.