Número 25, octubre 2001

NEW AGE

Muchos oímos campanas sobre la New Age pero no sabemos dónde están, por eso se hace imprescindible saber de sus fuentes, orígenes, doctrina, partidarios, enclaves geográficos esenciales, etc., y que no por escuchar la música de Enya uno se ha hecho un "adepto a la secta". La colección Flash, de Acento Editorial, pretende abarcar en el exiguo espacio de 80 páginas, temas tan variopintos como las drogas blandas o el nacimiento de la escritura. En este caso, nos propone una guía para no perdernos por los meandros de esa nueva filosofía, con pretensiones de religión-visión totalizadora del hombre y su entorno, que es la New Age.

En plan fugaz, los mensajes de la New Age son: el hombre es el centro del universo y es uno con él ("cuando la mente está confusa se produce la multiplicidad, pero la multiplicidad desaparece cuando la mente se tranquiliza", dicen los gurús-NA), no hay una realidad trascendente al mundo (hemos dejado atrás la época Piscis, esa época religiosa de los grandes líderes, los dogmas, las verdades reveladas, etc., y hemos entrado en la época Acuario en la que sólo cuentan nuestras experiencias, la espiritualidad propia de cada uno, la positividad de todo lo que existe...), el ser humano tiene parcelas de Infinito dentro de sí, pero son suyas, no de una realidad exterior que suscita con él un encuentro, un diálogo, sino una especie de sustrato que necesita ser despertado para que el hombre tenga conciencia de quién es. En fin, como dice Luigi Berzano, autor de esta síntesis, una manera de concebir el mundo que representa perfectamente "las aspiraciones y necesidades del hombre de comienzos de este nuevo milenio". Es decir, nada mejor para esta etapa de narcisismo y autonomía que una filosofía que le hable en sus mismos términos y que le haga buscar una salvación "personalísima" e inmediata. De hecho, el término salvación, tan importante en la religión cristiana, por ejemplo, aparece sintetizada en la New Age con el término "salud", cuidado de sí.