Número 19, enero 2001
El libro del nuevo milenio
Las paredes de las cuevas para los dibujos de nuestros primitivos ancestros... los sirios siguieron con las tablillas de arcilla para la escritura cuneiforme (la más antigua que se conoce). Los míticos egipcios crearon, con una planta originaria del Valle del Nilo, el papiro, el soporte de la escritura jeroglífica; los chinos tampoco se quedaron atrás, y empleaban las telas de seda para comunicarse con la escritura ideográfica. En el Medievo europeo, las pieles tratadas de animales dieron lugar al pergamino. Aunque, desde luego, debemos agradecer a los árabes la creación del papel, ese gran invento que permitió a la imprenta de Guttenberg adquirir el grado de invento fundamental para la moderna humanidad.

Hace diez años, si te hubieran preguntado por otro soporte en el que pudiera estar escrito un libro, seguramente te hubieras quedado mudo. Pero hoy en día, la cosa ha cambiado. Ha llegado una nueva revolución en la literatura, no de contenidos, sino de soportes: El LIBRO ELECTRÓNICO. Algunos, ven peligrar el clásico libro de papel, aunque los partidarios del libro electrónico responden a esto con datos: en 1998 el libro fue el segundo producto más vendido a través de la Red. ¿Existe, pues, una fundada rivalidad? ¿El libro electrónico hará desaparecer el soporte papel, como este hizo con el pergamino o sus antecesores?

La utopía para los defensores del libro electrónico es la creación de una BIBLIOTECA UNIVERSAL, en la que los lectores de todo el mundo podrán tener acceso a cualquier libro, incluso proclamarse como coautores de los mismos. Reflejo de estas aspiraciones es el ‘PROYECTO GUTENBERG’, que pretende incluir 10.000 obras en la red para el año 2001, o la iniciativa del Instituto Cervantes, que ha puesto en marcha la de las 300 obras más emblemáticas escritas en castellano, como El Poema del Mío Cid, El Buscón o las Coplas de Jorge Manrique.


EL LIBRO EN INTERNET

Las direcciones que puedes encontrar en la Red donde te ofrezcan libros electrónicos son infinitas. En cualquier buscador puedes encontrar páginas de este tipo de libros, de cualquier género y estilo. Lo que sí es cierto, es que lo que más abunda es la literatura alternativa y los grandes clásicos. Si no sabes por dónde empezar, aquí te ofrecemos algunas direcciones:

www.escritores.cl para aquellos que, además de leer, quieren publicar.
www.cvc.cervantes.es textos de nuestros clásicos más universales.
www.deusto.com relatos cortos
www.parnaseo.uv.es muy útil si te gustan los textos históricos originales.
www.editorial-club-universitario.es libros de texto.
www.lib.virginia.edu/wess/etexts.htm una genial web que te ofrece links con colecciones de la literatura de la Europa Occidental de todos los tiempos.

De lo tradicional...

    Como quiero permanecer en el anonimato, no les voy a revelar mi nombre, y tampoco el de mi padre. Me siento raro, anticuado, como dicen ahora, "fuera de onda"… siento que mi cuerpo de papel peligra. Se lo digo en serio. Y si no tengo papel en el que sustentarme, no tengo entidad, no existo. Soy como un alma sin cuerpo.

    Todo ha sido por el Internet ese, o como se llamé, que quiere dejarme sin cuerpo. ¿Cambiar yo mi cuerpo por uno virtual, que ni siquiera es real, y dejar el papel, mi más fiel sustento durante más de cinco siglos ? Perdonen, pero ya no tengo edad para que me tomen el pelo. Algunos compañeros ya han caído irremisiblemente en ella. Pero eso sí, todo por culpa de sus padres, que creen que conseguirán una fugaz carrera hacia el estrellato literario... Pobres inocentes. Piensan que los lectores ya no quieren saber nada de los libros, que se han cansado de apilarlos en las estanterías de sus casas o que no tienen dinero para comprarlos. No saben lo equivocados que están. Yo veo cómo los lectores se ponen delante de mí como si estuvieran en un ritual: me tocan, me huelen, me vuelven a tocar. Se ve que disfrutan. Y no sólo con mi contenido, sino también con mi forma. Entonces, ¿por qué privarme a mí de mi preciado cuerpo, y a ellos de tan deleitoso placer?

...a la novedad

    Me presento aquí porque me he enterado de que se ha abierto un debate entre lo que represento yo y mis intereses. Soy Internet, y sé que no dejo impasible a nadie: o me adoran o me odian. Yo he acogido, benévolamente, al libro en mis dominios y lo he transformado en lo que se conoce como libro electrónico. Sinceramente, creo que más que hacerle mal, he hecho un gran favor a los lectores de todo el mundo, incluso a los intereses de lo que representa el propio libro de papel. Creo que puedo aportar cosas muy importantes a la literatura: cualquiera, en cualquier parte del mundo, podrá tener acceso a los libros y por lo tanto a la cultura; sólo hace falta estar conectado a mi amplia Red. Por otro lado, aquéllos que no poseen grandes recursos económicos para poder permitirse comprar un libro "convencional" o "tradicional" lo tienen ahora más fácil. En algunas de las webs que circulan por mis entrañas, los textos se ofrecen en la mayoría de los casos de modo gratuito: incluso aquellos que nunca aspirarán a sacar a la venta su libro, lo pueden hacer ahora convirtiendo su libro "convencional" en un libro electrónico, no existiendo límites de copias.

    Yo, vuelvo a repetirles, no gano nada con esto del libro electrónico, pues mis intereses, realmente, circulan por otros senderos, pero, ¿por qué criticarlo cuando sólo aporta ventajas? Ah, y tengan en cuenta que, a pesar de todo, el libro "convencional" (déjenme denominarlo así una vez más) nunca desaparecerá.