Situado en el entorno de Huertas (C/ Moratinos, 35), éste es uno de esos bares que dejan huella. Donde, si vas una vez, seguro que repetirás una y mil veces más. Un ambiente tranquilo, cálido y agradable hacen del JAZZ CAFÉ un lugar encantador.
Y, ¿qué puedes encontrar de especial en este local? Pues algo más que jazz (como su propio nombre indica). La verdad es que el jazz es el hilo conductor de este pequeño local, que es un deleite para los amantes de este tipo de música, pero también para los que no la conocemos demasiado. Abierto ya hace 21 años, todavía sigue conservando clientes de aquellos comienzos. Como Santiago, que recuerda que lleva viniendo al JAZZ CAFÉ desde hace más de diez años, "porque ya se ha convertido en un lugar de encuentro para amigos y conocidos, y porque me encanta el jazz". Mary, una norteamericana que se encuentra en el local de paso con unas amigas de su mismo país, comenta: "el local me parece un poco exótico, diferente. Se sale un poco de lo poco que conozco de Madrid".
Aquellos que os interese el jazz, os recomiendo desde aquí que nos os perdáis los conciertos que se proyectan en dos pequeñas pantallas de televisión. Pero también se lo recomiendo a los amantes del cine musical clásico, porque también se pueden ver números musicales, con la música jazz de fondo, de inolvidables películas de la época dorada del cine americano, cuando Ginger Rogers caía tendida ante los brazos de Fred Astair. Merece la pena verlos. "La verdad es que hemos entrado por casualidad. El bar está bien, pero lo que más me gusta es este café Amstrong que me estoy tomando ahora mismo" dice Mario, un estudiante de Bellas Artes, mientras se toma este combinado de café con su novia. Y es que las especialidades de la casa, además del jazz, van desde los cafés hasta la coktelería, sin olvidarnos de unas deliciosas pastas para acompañar un café o algún que otro pinchito. La luz tenue, los techos bajos, lamparitas al lado de cada mesa hacen que una velada en el JAZZ CAFÉ se convierta en un momento de tranquilidad. Debe ser que esto hace que el tono de la voz de la gente sea más bajo, no sé, pero lo que sí esta claro es que el local transmite un sentimiento especial de paz y buen ambiente. Y si crees que estoy loca, ¡ve tu mismo a comprobarlo! (JAZZ CAFÉ abre todos los días del año, de 15h a 2.30h) |