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El apogeo norteamericano coincidió con la II Guerra Mundial, lo que provocó la huida de numerosos artistas e intelectuales eu
Habiendo sin duda diferencias técnicas y estructurales, éstas son cada vez menos evidentes, unificando criterios, que no estilos. Y es que el hombre es hombre allá donde se encuentre. Lo que ahora habría que estudiar es si los modelos de vida que el cine actual presenta son los más dignos. Definitivamente, si hay algo en común, es la perplejidad del hombre que se encuentra inerme, ante un mundo cada vez más complejo. |
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Bebe de las fuentes del teatro. Peso de Broadway en los comienzos. Actores, directores, guionistas, todos, habían comenzado su carrera en ese otro mundo mágico y paralelo en inquietudes y destinos. Ponía su acento en la estructura de las historias (presentación, nudo, desenlace). Esta estructura tiene sus propias leyes, que dan coherencia a la narración, de forma que el espectador podía seguir el hilo de la historia. Los finales solían ser felices y cerrados, como consecuencia de esa estructura estable y efectiva. El cine norteamericano era (hoy todavía más) un negocio regido por leyes de mercado, industria rica y próspera. No en balde, a Hollywood siempre se le ha llamado la "fábrica de sueños". |
La influencia de la novela impuso los temas que iban a ser tratados. El teatro europeo (Bertolt Brecht, Samuel Beckett) no buscaba ni la unidad ni la coherencia narrativa, sino el reflejo del interior del ser humano. El peso de las historias no está, en su estructura, sino en las reacciones de los personajes. Sus conflictos internos, su psicología... Se crea así, un mundo visual más intimista, casi asfixiante, de ambientes oscuros, surrealistas, con una imaginería más austera que barroca, de claroscuros, y con luces y sombras (recordemos el expresionismo alemán). Los finales suelen ser abiertos, lo que obliga al espectador a pensar. Escasez en infraestructuras. De ahí la necesidad de abaratar costes y utilizar medios más humildes, lo que no disminuye en nada su calidad. |