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El pasado siglo XX ha sido fundamental para el arte y por tanto para el teatro. Es curioso como si ojeamos un libro de "Crónicas del siglo", encontramos prácticamente en cada página referencias al mundo de la farándula, toda una historia paralela... Así que, hagamos una pequeña reflexión de lo que ha sido y será nuestro teatro y, para centrarnos un poco, elijamos una gran ciudad dentro del mundo... ¿qué tal Madrid? |
Cuenta Luis Buñuel en sus memorias que cuando sucedían los locos años en la Residencia de Estudiantes, y eran unos jóvenes con ganas de reformar y cambiar el país, se dedicaban a insultar en actos públicos a todos los intelectuales que para ellos ya estaban caducos y vendidos al sistema político. Así se ganaron la antipatía de todos... menos la de Don Ramón del Valle-Inclán, que pasaba junto a ellos como si nada hubiera sucedido, y les decía amablemente: "Que tengan un buen día señores". No podemos olvidar en esta breve reseña a nuestros Premios Nobel José Echegaray en 1904 y Jacinto Benavente en 1922. Para no perder costumbre, estos dos premios fueron muy discutidos. En 1905 un grupo de intelectuales manifestó no sentirse identificado con el recién premiado Echegaray (entre ellos se encontraban Unamuno, Ramiro de Maeztu, Rubén Darío...) Un mes después, se celebra en el Senado un homenaje presidido por el rey Alfonso XIII, y al día siguiente una manifestación encabezada por Galdós y el músico Tomás Bretón toma las calles de Madrid para rendir homenaje al dramaturgo. ¡España es así! Confluyen en Madrid varios géneros teatrales casi únicos en el mundo: el esperpento, el sainete de Carlos Arniches, el teatro poético de Lorca... Buero Vallejo fue considerado desde su primer éxito con Historia de una escalera un autor diferente y claro representante del momento que transcurría en nuestro país. Hasta su muerte, hace pocos meses, ha sido la referencia viva de nuestro Teatro.
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