Número 20, febrero 2001
Alain de Halleuux, director de
no llores, Germaine
Calibán.- ¿Cuál fue el personaje o la idea que centró todo el planteamiento de tu película?

Alain.- La base de la historia descansa en una novela canadiense. La familia no era el primer objetivo de la película sino el personaje de Gilles, el marido, un hombre que cada vez que hay problemas echa la culpa a los demás. Gracias a su familia, Gilles abrirá los ojos a la realidad y descubrirá su responsabilidad. El grupo familiar también me interesó, porque considero que la familia es un territorio de conflicto de lo más interesante y el mejor lugar de transformación personal. Los conflictos en la familia nacen por querer cambiar al otro, o también por quererse cambiar a uno mismo. Y eso es ridículo. Germaine, la mujer, acepta radicalmente a su marido. Cuando se vive con un hombre tan tremendo, incapaz de convivir, etc., surge la tentación de querer cambiarlo, pero ella se contenta con amarlo y querer estar con él.

C.- En la película hay una mezcla de brutalidad en la exposición y una trama interior de ternura maravillosa...

A.- Bueno, forma parte de mi personalidad. Además he utilizado el humor como un elemento imprescindible, la risa siempre es un instrumento para llegar a verdades profundas.

C.- Los sentimientos son dificilísimos de traducir en imágenes, ¿no?

A.- Sí, aunque yo no tengo una lógica materialista a la hora de dirigir: con una meta, con un objetivo, con una moraleja. Lo que muestro son personajes que me ayudan a aprender, lo mismo que al espectador que es quien tiene que continuar con esos personajes.

C.- Europa versus Hollywood.

A.- El modelo americano tiende a ser único, le pasa lo que a las cosas genéticamente modificadas, que limitan las propias variedades naturales. Antes había muchas formas de maíz y con la modificación genética se limitan a 4 ó 5. Los europeos no tenemos que tener miedo a la propia identidad. Yendo al fondo de la propia identidad es cuando uno se encuentra con ese sustento común que nos une a los demás.

C.- ¿Qué es lo que más te ha dejado satisfecho?

A.- El haberla aceptado como un padre a su hijo.