O CóMO LLEGAR A SER LO QUE UNO QUIERE, SIN MORIR EN EL INTENTO Al principio Cuentan que han estado en diferentes grupos, desde los 16 o 17 años, hasta lo Diana: "Uno trae una base o una idea y los demás vamos aportando de lo nuestro hasta darle forma, si vemos que no nos gusta lo tiramos a la papelera y a por otro". Alvaro: "Es un estrés ponerse de acuerdo, pero lo conseguimos". Así llevan en su haber, unos treinta temas con los que deleitan al público en sus conciertos. Comienzan las tasas Antes de que llegara Antonio, aún podían tocar en casa de " El Bola", pero cuando apareció la batería, hubo que buscar local de ensayo
Encontraron uno de mala muerte en Boadilla, que podía dejarlos sepultados entre escombros por 23.000 al mes. Cuando se cansaron de vivir en constante peligro, buscaron algo por Madrid. Un cuarto enmoquetado, sin ventilación, medianamente aislado y con una entrada mas bien insólita, (o sea, una auténtica guarida de ladrones ¡Ábrete Sésamo!), por la friolera de 65.000. Y eso no es nada, cada uno aporta su propio equipo: un buen micro 30.000, pie de micro 15.000, guitarra decente 100.000, ampli de segunda mano
vete tú a saber, suma y sigue. Llegan los conciertos... Las primeras maquetas y la promoción. Empezaron a tocar a los cuatro meses de conocerse, sacando una 15.000 ptas. por concierto, con una media de uno al mes, no les llegaba ni "para pipas". Pero no se rindieron, siguieron trabajando como los grandes
pero con algunas pequeñas diferencias: "Seis horas antes de cada concierto, vas al local, empaquetas equipo y trastos, lo metes todo a presión en el 405 de Antonio y el 505 de Roy, vas a la sala y descargas, montas el equipo, haces la prueba de sonido (que nunca sale bien), arreglas los 18.000 acoples y sólo te quedan 10 minutos para tomar un pincho y una cervecita. Nervios, malestar general, náuseas, vómitos, ganas de ir al baño en el último momento y ¡Zas! concierto de hora y media, ya tranquilos, disfrutando. Acabas y ¡Hala! a saludar a los amigos, besos, abrazos
dejas a medias a algunos de ellos en sus halagos y te vas a recoger todo, vuelves a cargarlo en los coches, vas al local a dejar las cosas. Son las dos de la madrugada, y aún te preguntas por qué estarás tan hecho polvo, si sólo ha sido un conciertito de nada
" Y de pronto, ¡la oportunidad! "Te pasas dos años tocando por amor al arte y por el dinero que te cuesta al mes (aquí cada uno trabaja como puede para pagar sus gastos) y claro, esperas que un día u otro surja algo, ¿no?". La cantante recibe un día una llamada de un importante Señor X, que concierta una cita con ella, para hablarle de una oportunidad. Quedan, y le ofrece un contrato donde ella podría hacer de niña mona, con un montón de temas hechos y un equipo estupendo
pero que se olvide de su grupo y de ese estilo de música tan
tan
yo que sé. Diana se levanta y se va. Como es lógico, no es ésta la oportunidad que esperaban, ¿qué se cree este tipo?, ¿que ella lo que quiere es ser famosa o algo así? Por lealtad a sí misma y por confianza en lo que hace con su gente, dijo NO. El tipo volvió a insistir varias veces y hasta le dijo que era una inmadura y una cría, sólo porque no hacía lo que él quería ¿verdad?
¡Puaf, gentuza!. "De pronto una de las agencias de publicidad que había escuchado nuestra maqueta, nos llama interesada en hacer un anuncio de TV con una de nuestras canciones
decimos SÍ. Grabamos en un estudio alucinante, hacen un anuncio increíble, Crisalys se interesa por nosotros, todo va bien. Pero de pronto el jefazo de la campaña decide, en el último momento, sacar otro anuncio alternativo del que no sabíamos nada y en el que por supuesto, no estábamos. Crisaly´s retira su oferta, nos hundimos
" Pero sólo momentáneamente, no se van a rendir al primer contratiempo. Esto no es nada comparado con los palos que te dan en este mundillo. Además, siempre hay una de cal y una de arena
Poco después, una editorial se interesa por ellos y tras verles en uno de sus peores conciertos, les hacen un contrato del que sale esta última maqueta, adelanto del próximo disco
¡Ahí van!
"Érase que se era, unos cuantos jovencitos que decidieron formar un grupo de música. Diana cantaba con una voz especial llena de matices. Álvaro, al que todos llamaban cariñosamente "El Bola", tocaba el bajo con maestría, y Roy tenía una guitarra que manejaba a su antojo. Pero les faltaba un componente, necesitaban un batería, así que llenaron la ciudad de carteles de "Se busca"
y apareció Antonio. Juntos los cuatro, comenzaron su andadura por la selva musical, armados de valor hasta los dientes, sin miedo a los terribles habitantes del lugar: gigantes discográficos, ogros publicitarios, lobos disfrazados de amables productores, locales-mazmorras, contratos grilletes y demás. Machete en mano, aún andan despejando el camino hacia la cima, con más esfuerzo que medios pero sin rendirse. Sus Ángeles de la Guarda les observan tranquilos
saben ("Alguien" se lo ha dicho
), que llegarán hoy, o mañana, a más tardar"
s veintitantos que tienen ahora. Llevan ya dos años y medio con el grupo y están muy contentos, no parece que
tengas roces, se les ve muy de acuerdo en todo, debe ser porque componen juntos las canciones:
