Es inevitable que salga a disipar el frente frío portugués los brazos de luz del escritor Claudio Magris. Un hombre de letras italiano, no tan reconocido como el mago luso, pero cargado de ilusionantes proyectos para hacer del hombre una vocación posible. "Tal vez sea eso el pecado original - dice en su obra Microcosmos - ser incapaces de amar y de ser felices, de vivir a fondo el tiempo, el instante sin la manía de quemarlo, de hacer que acabe pronto. Matar el tiempo es un forma educada de suicidio". Y mientras Saramago huye de los centros comerciales, símbolos de la modernidad, del palpable presente, Magris se vuelve al corazón de la urbe, a la Medusa de la época para, incluso, poder encontrarse en ella con lo sagrado. "Lo sagrado, si existe, hay que ir a buscarlo mirándole a la cara a la Medusa de la época, que es terrible pero también salvífica; en el meollo de la secularización más violenta, de las fuerzas que transforman el mundo". |