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Silvia Abascal y María Adánez, las hijas de "Pepa y Pepe", han crecido, y han demostrado que eran unas estupendas actrices además de dos rebeldes, pero cariñosas hijas adolescentes. Cada una siguió por su camino y ahora la cartelera las ha vuelto a unir. María con Tiempos de azúcar y Silvia con La voz de su amo, están llenando los cines de la capital. Hablamos con ellas de sus proyectos, sus sueños, sus ilusiones... savia nueva para el cine español. |
![]() Calibán.- ¿Cómo empezaste en esto de la interpretación? Silvia Abascal.- Empecé gracias a Chicho Ibáñez Serrador que, en un casting, se fijó en mí y, sin tener experiencia, me dio la oportunidad de demostrar lo que podía hacer. Pero siempre he querido ser actriz. Ya con cinco años, en los tests del colegio, a la pregunta "¿qué quieres ser de mayor?", respondía que actriz. C.- ¿Aceptó tu familia tu sueño? SA.- Mi madre siempre me ha apoyado cien por cien. En general los que te saben querer desean verte feliz y saben respetar tus ilusion C.- ¿Una actriz nace o se hace? SA.- En mi caso, llevo estudiando desde los dieciocho con Juan Carlos Coraza. Los años que no he podido asistir al curso entero los he compaginado con cursos intensivos Estoy muy contenta en la escuela porque es el lugar en el que me puedo permitir no ser eficaz. Me enfrento a mis limitaciones y experimento... Desde luego el don del talento en el actor es la base, pero ese talento es un piedra que hay que pulir. C.- ¿Te consideras ya suficientemente preparada? SA.- Espero seguir estudiando toda mi vida. Necesito prepararme para tantas cosas... Me considero un persona humilde y por eso intento depositar mi confianza en el equipo de trabajo. La intuición personal es un instrumento estupendo, pero siempre puesta al servicio del proyecto. C.- ¿Cómo llevas lo del famoseo? SA.- En mi trabajo dist C.- ¿Además de la interpretación, tienes alguna otra inquietud artística? SA.- La danza. Tanto clásica como española. Es un mundo que me hace desconectar. La necesito para relajarme y para expresar otro tipo de sentimientos. C.- Con tantas técnicas expresivas, ¿no te haces un lío a la hora de interpretar? SA.- Dependiendo del trabajo que tengo entre manos utilizo unas u otras técnicas. Te pondré un ejemplo con mis tres últimos personajes. En el de Josefina Manresa en la serie de TV Miguel Hernández, he necesitado de un mundo muy sensorial, interno. Sin embargo, el personaje de A mi madre le gustan las mujeres es más expresivo y vital. En La voz de su amo, he echado mano de la documentación histórica y de la intuición. Con Marta me venía la imagen de una gata encerrada sufriendo, y así intenté reflejarlo. Mi profesión me impone un gran respeto y siempre procuro trabajar lo más profesionalmente que puedo. |