Número 24, junio 2001

Savia Nueva

Silvia Abascal y María Adánez, las hijas de "Pepa y Pepe", han crecido, y han demostrado que eran unas estupendas actrices además de dos rebeldes, pero cariñosas hijas adolescentes. Cada una siguió por su camino y ahora la cartelera las ha vuelto a unir. María con Tiempos de azúcar y Silvia con La voz de su amo, están llenando los cines de la capital. Hablamos con ellas de sus proyectos, sus sueños, sus ilusiones... savia nueva para el cine español.


María Adánez


Calibán.- Llevas haciendo cine desde los seis años, ¿cómo fue tu infancia?

María Adánez.- Crecí como cualquier otra niña. No te imaginas la timidez que me entraba cuando me decían que si hacía películas. Luego estuve unos años sin trabajar. Pero pronto lo retomé. Ahora, afianzada en mi profesión, procuro cuidar mi intimidad y mi normalidad.

C.- Actriz y tímida, ¿cómo se lleva eso?

MA.- Cuando actúas no eres tú. Es como un desdoblamiento. No es María Adánez actuando, es Ángela viviendo (mi personaje en Tiempos de azúcar). Te concentras, te envuelves en el papel y, mágicamente, dejas de ser tímida.

C.- ¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

MA.- En sí... actuar, ¡cinco y acción! Ser actriz es muy duro. Somos muchas y no hay tantas películas como quisiéramos. Además, siempre escasean los buenos personajes de mujer.

C.- ¿Qué harías si no fueras actriz?

MA.- Tal vez hubiese trabajado por la gente en una ONG o algo así. En definitiva, es lo que hacemos los actores, darnos a los demás a través de nuestros personajes.

C.- Tiempos de azúcar, es una historia de amor ¿No crees que ya no está de moda hablar sobre el amor?

MA.- Si la historia es buena da igual de lo que se hable. Hay que contar cosas que lleguen al corazón En Tiempos de azúcar, cualquiera, sea hombre o mujer, puede encontrar algo que le conmueva.

C.- ¿Qué haces cuando el resultado de una película no es como esperabas?

MA.- Estoy muy orgullosa de todas las películas que he hecho. Sé que hay unas mejores que otras. Para mí Rewind, por ejemplo, fue un caso especial. Era como un experimento, con cuatro pesetas, el mínimo de tiempo para rodar, vídeo digital... No sabíamos que iba a pasar. Al final fue un bombazo. La llevo en mi corazón. Pero esa sensación de decir "¡vaya!, qué tostón he hecho", no me ha pasado nunca. Y toco madera.

C.- ¿Cuál crees que es el secreto para que el cine español funcione?

MA.- Sobre todo, que haya buenas historias y con personajes con identidad. En Tiempos de azúcar, todos los personajes tienen un sentido. El secundario de Verónica Forqué, por ejemplo, es redondo. Películas como Solas, es otro ejemplo estupendo.

Eva Latonda