![]() ![]() Me ha parecido lamentable el tratamiento espectacular, en extensión e interés, que se le ha dado al asesino de Oklahoma, Tim McVeigh, en el suplemento de un periódico español. Un hombre que mata a 168 personas, entre ellas a 19 niños, no puede recibir un tratamiento fotográfico de gran estrella de Hollywood a lo Robert de Niro. Ni su historia merece tanto despliegue informativo. En EEUU su caso empieza a tener visos de leyenda ya que su coeficiente intelectual es muy alto y sus críticas al FBI son compartidas por un tanto por ciento elevado de la juventud. El asalto a la granja de Waco (Tejas) por parte de los agentes del departamento Federal de Tabaco, Alcohol y Armas, que se saldó con más de 80 personas muertas, fue el detonante de la reacción criminal de McVeigh. Sería peligrosísimo ir creando halos de justificación a actividades fascistas y a sujetos que, a pesar de las atrocidades realizadas, nunca debieran merecer la también fascista pena de muerte, sino un juicio justo y una pena proporcionada. Arturo Melgar Cáceres |
| Han dicho los medios de comunicación que EEUU no va a ratificar el nuevo protocolo sobre control de armas químicas y bacteriológicas. Y que esto lo hacen por seguridad nacional, para no facilitar inspecciones de las instalaciones secretas del Gobierno. La pregunta inmediata salta a la vista, ¿qué diferencia hay entonces en este punto entre China, Irak, Libia, Corea del Norte, Irán o los mismísimos EEUU si no se dejan someter a un control internacional? El problema no está solamente en que los norteamericanos hayan incumplido un tratado previo, el de 1972, sino que se hayan separado de unas acciones democráticas que impidan impunidades delictivas. EEUU, cuando menos, se ha convertido en un país bajo sospecha.
Laura Jiménez |
![]() El inicio de los primeros escarceos de guerra en Oriente próximo ha sido la crónica de una batalla anunciada. No hay más que hacer balance de los pasos que ha ido dando el primer ministro Ariel Sharon para darse cuenta de que el uso de los cazas F-16 contra civiles ha sido una consecuencia lógica de su política de tortura a un pueblo desprovisto de derechos. Israel se estaba comiendo literalmente el territorio palestino ante la desidia de la comunidad internacional. Eso sí, siempre la ha venido bien a los judíos contar con un pequeñísimo y vecino "estado palestino", para no absorber así a los tres millones de palestinos de Gaza y Cisjordania y hacer que sus vidas funcionen en régimen de apartheid. Demolición de casas, expropiación de tierras, destrucción de campos, construcción de nuevos asentamientos... Alguien ha dicho que sólo desde la comunidad internacional se puede actuar para aliviar el dolor palestino y precisamente ahora es cuando se observa una mayor "desinternacionalización" de la cuestión. Alba Martínez García |