![]() De vuelta de un festival de cine, y más si es el complicado e influyente de Cannes, uno de los mejores de la Costa Azul francesa, por no decir el mejor, cualquier crítico petulante tiene motivos para sentirse como el portador de la llave que abre los secretos del cine que se llevará ese año. Tela. A poco perspicaz que se sea, después de tragarse las dos semanas del celuloide elegido por la selecta organización de Cannes, uno ya puede vislumbrar con claridad cuáles películas serán las que no se van a estrenar en un montón de meses. Y la que no suele fallar es la ganadora de la Palma de Oro: ésa no se ve hasta que el público se haya olvidado por completo de que ganó un gran premio en un Festival.
La razón es obvia: todo el mundo sabe que en los festivales se ven películas que no acaban hasta que se va el último de la sala, que son analizadas por un montón de gente verdosa y que silba cuando pasa por la taquilla de los cines..., unas películas que son premiadas por unos fulanos como reunidos para un anuncio de Unicef, un chino, un americano, un lapón... Por eso, uno no acaba de creerse que haya ganado la recién terminada edición de Cannes la de Nanni Moretti, "La habitación del hijo", que no solamente se estrenará, sino que, además, el público irá a verla y se lo pasará igual de bie Pues, como siga el festival por ese camino, el año menos pensado lo mismo le dan el premio a una película española. A Torrente 3, la recaída, por ejemplo. Oti Rodríguez Marchante |