![]() C.- ¿Qué supuso Tesis en tu carrera profesional? AT.- Mucho. Yo había estado un poco apartada del mundo de la interpretación. Estuve viviendo en los EEUU, iba y venía, pero no estaba tan volcada en la carrera hasta que tomé la decisión de retomar la interpretación desde España. En ese momento, hice tres trabajos y surgió Tesis, película que supuso el bombazo que todos conocemos. Fue un fenómeno que lanzó con más fuerza mi carrera. C.- Eduardo Noriega dice que al enterarse de que iba a trabajar contigo le produjo mucho respeto, "¡madre mía, voy a estar con Ana Torrent!". AT.- Sí, eso dicen los dos, Fele y Eduardo. Hombre, es que entonces C.- ¿Alejandro Amenábar fue tan meticuloso durante el rodaje que llegó a ser excéntrico? AT.- A veces yo tenía discusiones con él, porque no sabía muy bien el resultado que quería. La verdad es que tenía las ideas muy claras, ojalá todos los directores fueran así, que nada lo dejaran a la improvisación. Prácticamente, lo que se ve en la película fue lo que se rodó, y eso da mucha confianza a la hora de trabajar. Pero en los ensayos hubo... problemillas. Escuchaba mis opiniones pero siempre volvía a su idea, porque él ya visualizaba la película, sabía el tono de la cinta, lo tenía todo claro. C.- ¿Cómo se llega a interpretar la angustia, el terror de una forma tan... espectacular? AT.- Bueno... pues como todo en la interpretación. No sé, imagínate que alguien se te acerca por detrás y dice que va a matarte y además sabes que lo puede hacer... en eso consiste el juego de la interpretación. Y, por tu salud mental, tienes que crear distancia con la interpretación. C.- Háblame de Cosas que olvidé recordar, una película surrealista, fresca y maravillosa. AT.- A mí me encantó. Tengo unos recuerdos maravillosos de ella. Me divertí mucho leyendo el guión de una película tan diferente. En general, me interesa mucho hacer comedia, porque es difícil, es todo un reto. Para Cosas que olvidé recordar tenía que hacer el papel de la Virgen María y fue complicado, porque no hablaba ni andaba, me iban desplazando en una tarima de aquí para allá y lo único que podía hacer era mirar e ir poniendo caras. No fue fácil. Ahora, era un papel muy tierno, porque la Virgen ve que la familia protagonista necesita ayuda y se queda en su casa, a cuidar de ellos para que entren en razón. Procura que encuentren al hijo perdido y se queda apoyándolos con su sentido del humor, con su manera de organizar la casa, les sirve el café... se comporta como uno más de la familia. Era la presencia de una madre en lo cotidiano. El director, cubano, era un hombre con mucha fe y eso quiso expresarlo en la película. C.- Desde que eras pequeña, tu familia habrá estado permanente en tu carrera profesional, ¿no? AT.- Mis padres me acompañaban a los premios, pero no a los rodajes. En un primer momento no querían que hiciera cine, porque me alejaba de los estudios. En el fondo, desconocían todo aquello. C.- ¿A quién le importa Ana Torrent? AT.- ¿A quién le importo? Pues a la gente a la que uno suele importar: a la familia, a los compañeros, a los amigos. C.- Tus últimos trabajos en teatro. AT.- Todavía continúo con La raya en el pelo de William Holden. Una obra muy bonita, un personaje muy romántico. Hago de chica enamorada, capaz de esperar muchos años al hombre del que se ha enamorado. Su chico le dice en un momento que se tiene que ir y desaparece durante 30 años, y ella se queda en un patio de butacas viendo películas, convencida de que va a volver. C.- ¿Cómo se vive el asunto de hacer teatro fuera de tu Madrid de siempre, malviviendo en hoteles lejos de tu ciudad? AT.- Bueno, ya tenía ganas de hacer giras. Es la quinta vez que hago teatro, pero es mi primera gira en condiciones, y me apetecía mucho. Tiene el lado duro de los desplazamientos. Desde luego, no tiene nada que ver con las giras de hace años, con aquello de... "¡que llegan los cómicos!". La gente se vuelca mucho, llena los teatros, y eso que ésta no es una obra fácil, porque es de mucho pensar. Lo que pasa no es obvio, no se entiende de primeras. Yo disfruto de la experiencia de ver cómo se vuelca la gente. C.- ¿Y tu última película? AT.- Se estrenará para el próximo curso. Es la historia de una jugadora profesional de póker que un buen día se para a pensar en los derroteros de su vida, y si el póker va a ser verdaderamente su objetivo vital. Es una mujer que siempre ha disfrutado del póker, su padre era jugador... pero de repente se para a pensar. Se llama "El juego de luna", su directora es Mónica Laguna y yo estoy enamorada de Ernesto Alterio. C.- Dame algún argumento para quitarnos de la cabeza la idea de que el mundo de la farándula es, por encima de todo, amiguismos, servicios para trepar, odios acérrimos... AT.- El mundo de la farándula es difícil, como otros muchos, donde unos tienen más honestidad que otros, pero hay gente maravillosa y yo he encontrado mucha. C.- ¿Cómo te distraes en tiempos de vacas flacas? AT.- Cuando no trabajas hay un montón de cosas que hacer. Voy mucho al cine, al teatro... viajo mucho... C.- Alguien me ha contado que vas regularmente al gimnasio. Seguro que estarás vigilando lo que comes y esas cosas. AT.- Bueno, sólo llevo medio mes en el gimnasio, hago bicicleta y me muero, además hacer ejercicio es muy aburrido. No soy la loca de las comidas, la verdad es que debería cuidarme más pero... nada de nada. Me encanta el chocolate y no me privo. C.- Recomiéndanos una película. AT.- American Beauty me pareció estupenda y State and Maine me gustó. Pablo Jara |