Se dice de Fontane que es el precursor de la novela psicológica moderna. Es uno de los grandes clásicos olvidados de la literatura europea del XIX. La adúltera es una prodigioso ejercicio de redacción y de pulcritud en el lenguaje. El argumento, no por simple, tiene menos interés. Chica, casada con hombre mayor que ella, rompe las convenciones sociales
enamorándose de joven apuesto y absolutamente entregado. El final se ve venir como la brisa fresca del otoño preludia una tarde de lluvias. Toda la obra está lastrada de un argumento iconoclasta servido a una sociedad que veía en el adulterio no tanto un drama personal cuanto la contravención de una norma pública. Por eso, el autor se muestra muy indulgente con los sentimientos personales, no escarba en la superficie para hallar ese dolor irrenunciable que habita en el sótano de toda infidelidad y ve en la ruptura solamente un triunfo personal, una voladura de cadenas