Número 24, junio 2001

Rosas y Guerras


¿Qué hará ese?-. Se preguntaban algunos.
Bebían Moët & Chandon y se reían como si les apretaran los pantalones. Era una de esas fiestas parisinas de principios de siglo, más cercanas al París de Maxim´s y la Ópera que al bohemio Montmartre de Picasso y Matisse. Era habitual que los jardines de Bagatelle, en el Bois de Boulogne, sirvieran de escenario de fiestas-homenaje para tal o cual. En esta ocasión era el turno de los representantes españoles de Cámaras de Comercio.

-¿Quién es?

Cada vez más invitados se acercaban al grupo, que se había formado para observarlo.

-Es Carlos Prast. ¡Ah!... ¿y qué hace? Oler rosas. ¡Ah!... ¿y por qué? Le gustarán. ¡Ah!... claro.

En ese momento Carlos Prast se dio la vuelta sin prestar la menor importancia a los compañeros, que llevaban un buen rato preguntándose entre brut imperial y canapé, y sin inmutarse dijo

- Una rosaleda espléndida, sí señor. ¡Eso es lo que nos hace falta en Madrid... una buena rosaleda!

Semanas después, en julio de 1914, Carlos Prast ocupó la Alcaldía de Madrid.Apenas había rozado el cuero del sillón cuando ya mandó llamar al jardinero mayor, Cecilio Rodríguez para que diseñara una rosaleda a la altura de la que ya disfrutaban los franceses, ocupando la parte que rodeaba la llamada Estufa de Salamanca y que en esos momentos se encontraba en condiciones lamentables en el Parque del Buen Retiro.

Poco tardó don Cecilio en presentar un completo proyecto para el que era necesario visitar París, así como comprar rosas que solamente se podían encontrar en Bélgica y en el resto de Francia.

Con una maleta y 1500 pesetas en el bolsillo, que el Ayuntamiento había concedido como presupuesto para toda la operación de estudio y compra, Cecilio cogió un tren en la estación de Atocha.

-Hace días que no recibimos noticias de don Cecilio-. Dijo el alcalde a un amigo, hincándole el diente a unos huevos con chorizo en Casa Ciriaco

-Me preocupa
-¿Él o las rosas?
-¡Coño Enrique...! — atragantándose — ¡Me vas ha fastidiar los huevos de Ciriaco!

Mientras tanto, las tropas alemanas habían conquistado Bélgica y su neutralidad, y se paseaban por París con zapatillas de andar por casa. Cecilio no sabía como explicar a los alemanes que era un jardinero español y que esa guerra no iba con él.

Durante semanas estuvo dando vueltas por la Ciudad de la Luz, en plena Guerra Mundial, pensando como volver a Atocha con la única compañía que un montón de facturas por valor de 1500 pesetas en rosas. Tras numerosos incidentes, logró regresar a Madrid de una sola pieza y pronto se puso a preparar el terreno en espera de las rosas que había comprado en el centro de la guerra.

Durante los meses siguientes el Ayuntamiento estuvo más pendiente de la legada de los rosales que del transcurso de la contienda, enviando cartas de reclamación a los proveedores y asegurándose de que la mercancía había salido con destino a España.

Milagrosamente, y tras varios meses de espera, llegaron a Madrid, entre finales de marzo y principios de abril. Se recibieron aproximadamente 12.000 rosales franceses de 366 especies diferentes. Mala época. La primavera estaba demasiado avanzada y los rosales corrían el peligro de estropearse. Para los franceses también era mala época.

Cincuenta días después brotó la primera rosa en El Retiro, sólo se perdieron sesenta y cinco rosales.

Don Cecilio Rodríguez fue durante el resto de su vida jardinero mayor del Ayuntamiento de Madrid, proyectando una gran parte de los jardines de la capital. Tuvo que pasar otra guerra para que volviera a hacerse cargo de la Rosaleda, ya que tras los bombardeos del 39 se encargó personalmente de su reconstrucción.


París, 3 de agosto de 1914

Excelentísimo Señor Alcalde de Madrid:

    Le comunico por la presente que me encuentro en los jardines de Versalles, estudiando las formas y composiciones, así como las especies de rosas utilizados.

    Al mismo tiempo le informo de que el dinero que se me confió será suficiente para completar el estudio con éxito que espero sea del agrado de todos los madrileños.

Atentamente,

Cecilio Rodríguez
Jardinero Mayor del Ayuntamiento.

PD: Hoy, Alemania ha declarado la guerra a Francia, aunque no creo que eso tenga demasiada importancia para mi trabajo.