Número 21, marzo 2001





(Genoma humano) Desde sus comienzos en el siglo XVII, la ciencia moderna ha favorecido intensamente el pensamiento reduccionista que divide lo complejo en los elementos que lo integran y luego intenta explicar la totalidad a partir de las propiedades de sus partes y de sus interacciones predecibles.

El método reduccionista funciona de maravilla en el estudio de sistemas simples como por ejemplo al predecir los eclipses o el movimiento de los planetas. Pero, una vez mas, hemos sido víctimas de la soberbia tras descubrir el funcionamiento de algunos sistemas, pensamos que ya habíamos dado con la clave para conquistar todos los fenómenos de la naturaleza. ¿Aprenderá alguna vez Parsifal que sólo con humildad podrá hallar el Santo Grial?

Stephen Jay Gould,
Paleontólogo, Profesor Universidad de Harvard

El Mundo, Jueves 22 de Febrero de 2001