Número 21, marzo 2001

Cambio 10 Kilos de Goya
por 1/4 de Oscar




Un año más estamos preparados para pasar la noche en vela, con bocadillos de jamón, palomitas, Coca-Cola... o cualquier otra cosa que nos sirva para aguantar hasta la hora del atasco matutino y ser los primeros en ver cómo una estrella le cede a otra el testigo de la inmortalidad, pronunciando the Oscar goes to... No son horas para esas cosas, pero bastante poco les importa a los americanos si Europa está pendiente del televisor o no. Es su fiesta, no la nuestra, por mucha ilusión que nos haga probar un canapé de vez en cuando.

Ellos ya tienen todo el pescao vendido, y por si no fuera suficiente, la Gran Vía se llenará con siluetas de estatuillas doradas sobre las carteleras, que servirán como faro para espectadores despistados sedientos de cine.

Ahora, de repente, se habla de una "pequeña" crisis del cine español, nuestro índice de espectadores ha descendido y la inversión en películas ha sido superior.

A mí me suena a que el cine español hace ya mucho tiempo que no marcha, no funciona. Las historias que nos cuentan no interesan a nadie.

Se habla, y corre mucha tinta sobre los "nuevos realizadores". Vamos a ver, parece que a ninguno de ellos les han explicado que una cosa es ser realizador y otra muy distinta es saber poner en escena. El cine es arte, intuición, talento y pasión. La técnica es necesario aprenderla para después saltársela a la torera. Nuestros directores parecen ceñirse a un manual escrito por algún imbécil y de ahí no salen.

Decía Lubitsch que para filmar una escena existen infinitas posiciones de cámara, pero que en realidad sólo existe una... en nuestro cine parece que jamás se encuentra esa una.

La pasada edición de los Goyas, fue el escaparate de todo esto, y no se trata de dinero. Hablemos claro, excepto contadísimas excepciones, nuestro cine no vale ni el celuloide en el que está impreso.

Estoy cansado de ser productor de tanto cine-basura, no quiero que con mis impuestos se subvencionen tantas mamarrachadas que no interesan más que a un puñado de postmodernos que hacen amor patrio dejándose ochocientas cincuenta en la taquilla, seiscientas en un Supercombo de palomitas y Coca-Cola más propina, para dárselas de entendidos de cine en la barra de un bar y hacer quinielas la noche de los Goyas. Me niego.

Es muy difícil hacer cine sin tener infraestructura, lo sé, y por ahí debemos empezar. No podemos pretender hacer buen cine si no hay talento. El riesgo siempre ha ido ligado al séptimo arte, eso implica que a veces se puede perder, pero nunca se puede ganar si apuestas por lo fácil, lo seguro.

Es cierto que los americanos nos lo ponen muy difícil, controlan la producción, la distribución y la exhibición, pero, ¿por qué los franceses consiguen que el 45% de sus espectadores acudan a las salas a ver su propio cine?

No se puede hacer cine con dignidad si lo hace el hijo de... el amigo de... el primo de... y un coleguilla de la facultad que iba mucho a la Filmoteca. Por no hablar de la Academia, que manda una magnifica You´re the one para competir por el Oscar a la mejor película de habla no inglesa realizada en el mundo este año, y elige El bola como la mejor película española de este mismo año. No lo entiendo. Si nuestra mejor película es El bola ¡Mandemos El bola! Como poco me parece sospechoso.

El mejor director español del año es José Luis Borau por Leo, que casualmente no ha sido premiada en ninguna otra categoría ¡Qué mala suerte tuvo con su equipo!, y a Álex de la Iglesia y a Achero Mañas se les queda cara de idiotas, Garci ni apareció por la pantomima, y aplauden al veterano director y curiosamente ex-presidente de la Academia. Y luego se quejan de que los espectadores no pasan por taquilla. Como para pasar.

Garci no convenció a los señores americanos de que su película era digna de ser nominada. Lo siento José Luis, yo creo que si lo era. You´re the one, como poco, es un cine que sale de dentro, auténtico y sin pleitesías a las reglas de nuestro cine, que ya rayan lo vulgar. Y luego tienes que oír en tertulias de café que si el cine americano es una basura... que si los yankis... que si tal... que si cual... Es cierto que tienen película muy malas, como todo el mundo. Lo que pasa es que hacen muchas, y no nos engañemos saben hacer cine, buen cine, y además lo venden muy bien.

Los Oscar del año pasado premiaron a un "nuevo realizador", Sam Mendes, que se estrenó como director con American Beauty, ahí queda eso. Una película sin gran presupuesto pero que rebosa talento por los cuatro costados, dirección, guión, fotografía e interpretación. Nuestros jóvenes "actores", por poner nombre al montón de caras bonitas salidos de un book de agencia de modelos, parecen párvulos al lado de ellos. Ni siquiera saben pronunciar con corrección, así no hay quien se crea nada.

Este año espero los Oscar con impaciencia, alta costura y no saldos de El Rastro. Habrá cine malo, no lo dudo, pero prefiero eso a mirarme el ombligo y tener que oír lo maravilloso que es nuestro cine, y que nuestra industria está viviendo un momento dulce cuando en realidad hace varias décadas que caducó en manos de unos cretinos que jamas han visto Centauros del desierto, y si la vieran, lo más seguro es que no les gustara.