EL PROBLEMA RADICA EN la pretensión de Susan Whitfield de mostrarse como una ficcionadora de talento cuando es una mera investigadora que dirige un proyecto de envergadura sobre la ruta de la seda en la Biblioteca Británica. Por eso, a pesar de sus prometedores capítulos: "La historia del jinete", "La historia
del monje", "La historia de la cortesana", esta obra se resiente de dureza narrativa. Sabe mucho, abruma pero no satisface. Nos habla de la importancia de la seda china para la Roma del siglo I y de las rutas marítimas que se desarrollaban entre China y Occidente, del ansia de los romanos por los artículos de lujo orientales, del mejunje cultural hasta el siglo X, cuando los conflictos entre los países limítrofes no contaban con días de descanso, del comercio entre Arabia y China a través de la India, de los ejércitos chino, uigur y tibetano (poderosísimo), pero, con todo, no consigue un fresco sino una fórmula matemática.