![]() EL PERSONALISMO Juan Manuel Burgos Editorial Palabra PARECE QUE CUANDO ECHAMOS la vista atrás al siglo que se nos fue, nos volvemos cenizos y terminamos por afirmar que jamás en la historia, la humanidad ha protagonizado tantas calamidades y ha cruzado tanto desierto filosófico y moral. El personalismo, una especie de pelo revuelto y asistemático de doctrina filosófica, es de los pocos hitos brillantes que dejan en buen lugar al ser human o, con su capacidad de llevar a cabo un proyecto digno de su condición. Muchos de los pensadores que se adhirieron o protagonizaron este cuerpo de doctrina tuvieron una serie de rasgos comunes, los citamos: el mundo como realidad externa al hombre, no como invención de la mente sino como universo con consistencia propia; la posibilidad humana de conocer una verdad que al mismo tiempo le trasciende; la consideración ineludible de la libertad humana, una libertad que permite a la persona decidir lo que quiere ser; y la existencia de una naturaleza humana, con su dimensión ética y religiosa. Así, con el personalismo, el hombre queda lejos de ser una pasión inútil y decadente.Dos han sido los logros de Juan Manuel Burgos con su obra. Por una parte, ofrecer a sus lectores una guarnición de gazpacho suficiente para que se le venga a uno el entusiasmo por conocer la trastienda filosófica de los protagonistas. Y por otra, la referencia a pensadores de altura que parecen haber desaparecido del panorama contemporáneo, ninguneados por el silencio del pensamiento débil, como es el caso de Romano Guardini, catedrático de Weltanschauung (visión del mundo) de la Universidad de Berlín de 1923 a 1939. O el del personalismo existencialista de Gabriel Marcel, cuya distinción entre "problema" (realidad que se cruza en el camino y tiene vocación de ser solventada) y "misterio" (realidad que me compromete y no puedo abarcar), es de innegable actualidad. Por ejemplo, en lo referente al caso del genoma humano. Aunque la ciencia nos solvente problemas de orden terapéutico jamás podrá alcanzar a dar con la clave sobre nuestra naturaleza, porque roza con su instrumental la alambra electrificada del misterio. |
![]() EL DUELO Anton P. Chejóv Ediciones Celeste ¿Puede un duelo Regenerar una vida? ¿Es necesario recurrir a esa "experiencia fuerte" para modificar el propio estilo de vida? Esa es la pregunta que nos plantea Anton Chejóv (1869-1904) en este libro breve (son apenas 150 páginas de texto) pero apasionante. El protagonista, Iván Layevski, se ha fugado con su amante a un pueblecito del Cáucaso donde espera poder regenerar su vida en un paisaje ideal, hacer el bien y ser felices. Pero lo aburrido del pueblo, la monotonía de lo cotidiano e incluso la ausencia de horizontes sociales (ya no están en San Petersburgo), destruyen todos estos proyectos ideales. Iván ha tomado una decisión: dejará a Nadezhda, su amante. No sabe bien lo que hará ni cómo conseguirá ser feliz pero sabe que "tiene" que irse. Es aquí donde Layevski muestra su superficialidad: no piensa en su pareja ni se siente obligado a nada aunque no deja de "sentir" una inquietud sobre si su comportamiento es justo (¿debe abandonarla para ser coherente consigo mismo?, ¿debe dejarle alguna compensación económica?, ¿debe intentar recomponer su amor?). Nos recuerda un tanto a la figura del aristócrata egoísta y aburrido. Es en este momento cuando surge el duelo: Von Koren, un zoólogo que está preparando una expedición científica, reta a Layevski a un duelo. Es quizá la figura de lo tradicional. Nunca le ha gustado la pareja y no acepta lo que han hecho. Por eso, cuando sabe que Layevski está pensando abandonar a su amante, le reta a un duelo. Paradójicamente, si antes no admitía lo que habían hecho, ahora tampoco admite que Iván abandone a Nadezhda. Llegamos entonces al núcleo de la novela: Iván ante la posibilidad de la muerte recapacita sobre su vida y decide, si sobrevive al duelo, volver con Nadezhda para intentar ser felices. Ha reconocido su propio egoísmo, especialmente en su decisión de abandonar a Nadezhda. Nos planteamos entonces la pregunta con que iniciábamos este comentario: ¿puede un duelo regenerar una vida?, ¿es necesario recurrir a esa "experiencia fuerte" para modificar el propio estilo de vida? Muchas de las críticas que recibió Chejóv atacaban la facilidad del cambio del protagonista. Pienso que es importante recordar que nos encontramos ante un relato breve que pretende formular unas preguntas esenciales sobre el sentido del amor y cómo poder ser felices. No nos encontramos ciertamente con las novelas clásicas del "existencialismo" ruso donde hay profundos y prolongados análisis de la conciencia humana. Iván Layevski no es Raskolnikov, el protagonista de Crimen y castigo. No es ésta una novela filosófica sino un relato breve que, con agilidad y amenidad, nos cuenta una historia que no deja de ser muy actual. Un buen libro que ayuda a pensar. |