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Tener hijos cambia la vida. A nosotros, la gente normalita, nos cambiará mucho, seguro
y más, si nos empeñamos en seguir esta moda de tenerlos a partir de los treinta, la que nos ha llevado a ser el país con menor índice de natalidad del mundo, o casi. Será que nos hemos creído el rollo ese de "¡uf!, es que un hijo cuesta mucho dinero
y las vacaciones en la playa... y el cargador de Cds para el coche...". Por costar, hasta el pan es caro. Si nos ponemos así, no vamos a ningún sitio, ¡que las familias son la base de la sociedad, a ver si
nos damos cuenta!Veamos por ejemplo, la "sociedad" del mundo musical. Hay matrimonios con hijos que aguantan incólumes el paso de los años, como Víctor y Ana. Que, por si no lo sabíais, tienen dos hijos ya mayores a los que probablemente deban el seguir juntos, que la vida de carretera es muy dura y los cantantes pasan más crisis que los de otros gremios. El truco debe ser el estar juntos, ¿no? Es lo que han hecho Gloria Estefan y su marido, y mírales qué buen resultado, con dos hijos estupendos que van con ellos a todas partes. O Julio Iglesias, que no se conformó con que el asunto (del matrimonio) le saliera mal y tardó en encontrar a la segunda mujer de su vida, pero lo hizo, y ya llevan cuatro preciosidades, mas las otras tres menos-preciosidades (sin ánimo de ofender) que tuvo con I. Preysler, son siete, gran número. Después, entramos en ligera depresión, gente del mundillo sin pareja estable que pasan años arrastrando el complejo de Peter Pan o de Campanilla hasta que por fin caen, y no una, sino dos veces, como es el caso de Madonna. Ella, en un arranque histérico-místico-espiritual-esportivo, decidió, allí mismo, agarrar a su entrenador personal por la perilla y la llamó Lourdes María, haciéndola una pequeña copia de sí misma, de lo más fashion. Es más, no se quedó ahí, repitió del mismo plato pero con otra salsa y no sé cómo se llama, pero es una monada. Y desde entonces ya no se pone pechos puntiagudos (será a causa de la lactancia), ni anda por ahí en ropa interior, le ha dado por vestirse de vaquera y hasta canta mejor, si cabe. Será la inyección de hormonas del embarazo, que va muy bien. Vamos más abajo en esta imaginaria pirámide de vidas familiares. Nos encontramos con aquellos que sólo han querido vivir la experiencia, los que se conforman con el "uno y no más", como Michael Jackson, que encima pretendía hacernos creer que era de los de arriba del todo, como si sus matrimonios fueran normales, (os imagináis a la enfermera aquella, yéndose a dormir con él, inmersa en un enorme traje blanco esterilizado, con gorro y mascarilla incluida ¡muy romántico!). Michael es como Celine Dion que, cueste lo que cueste y caiga quien caiga, sus hijos deben llevar sangre de su sangre (no saben lo bien que le ha ido a Sara Montiel con sus hijos adoptados) esta última se ha pasado años "sacrificando emb riones"
hasta tener a su niño milagro, pues nada, que le pongan Milagritos de nombre, en honor del asunto... y a correr. Qué importan los que se quedaron en el camino.Bueno, bueno, bueno, cómo no hablar de los que están dejando que se les pase el arroz. Aunque sería más correcto hablar de las chicas, ya que ellos van con ventaja y cocinan con arroz Brillante que nunca se pasa, vamos, que se pueden pasar años echándole agua a la paella y el arroz tal cual. Miguel Bosé por ejemplo, fíjate tú, con las veces que le habrán dicho eso de "¡queremos un hijo tuyo!" y él, como el que oye llover. A las mujeres, nos dan harina de otro costal, la naturaleza es la naturaleza y pasa factura como a Marta Sánchez que ni marido, ni valiente novio torero ni ná. O Jennifer López ¡claro!, no se pone una ese cuerpo de escándalo a base de esfuerzo y millones para luego echarlo todo a perder con las diferentes enormidades barrigueras y pectorales que se te ponen, como que no queda muy sensual, y con toda la pasta que hay en juego una se lo piensa, yo creo que a lo mejor su contrato no se lo permite, es un poner. Anda, que ahora me estoy yo acordando de la pareja musical del año, los facialmente estáticos en sempiterna sonrisa, Mariah Carey y el Luismi, a estos los tengo que poner al final del todo, porque lo suyo no se lo cree ni mi amiga Bea que es una inocente. Hay que ver, si parece que les ha dado un "paralís" en la cara, que siempre llevan la misma ya tienen los pobres bastante consigo mismos, como para desearles un posible vástago que tenga que aguantarles. Imaginaos ¡Qué cruz para el chaval! Ya sé que ni están todos los que son ni son todos los que están, esto sólo quería ser un artículo de opinión con distintos ejemplos, para que pensemos si realmente nos apetece ser como la depresiva M. Carey, infeliz y rica, o como Julio Iglesias, igualmente rico, pero infinitamente más feliz con su vida en equilibrio. Pues quitando las riquezas, que siempre corrompen, a mí personalmente me gustaría estar con el dinero justo y con mi familia. Maru garcía Ochoa |