Número 26, noviembre 2001

Amelie
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TÍTULO: Amelie

DIRECCIÓN: Jean-Pierre Jeunet

INTÉRPRETES: Audrey Tautou, Mathieu Kassovitz, Claire Maurier, Clotilde Mollet, Dominique Pinon, Isabelle Nanty.

La infancia de Amelie (Audrey Tautou) no ha sido como las demás. En absoluto. Una falsa enfermedad hizo que sus padres mantuvieran a su hija como en una botella de formol. Además, las excentricidades de su padre y la prematura muerte de su madre (aplastada en la Plaza de Notre Dame, por una turista suicida) terminan convirtiéndola en una mujer introvertida y diferente. Pero un día, Amelie descubre cuál va a ser su objetivo en la vida: ayudar a los demás sin que estos lo noten. Para ello se inventa todo tipo de estrategias que no siempre saldrán bien. Así todo, hasta que conoce al que va a ser el hombre de su vida, Nino (Mathieu Kassovitz). Ahora tendrán que ser los demás los que la ayuden a ella a salir de su cascarón....

Toda película requiere de un arranque espectacular, apropiado al tono y al género de la película, sí, pero siempre preciso, directo, distinto, que defina la película en diez minutos. Y sin duda, el inicio de esta cinta es uno de esos para guardar en la memoria. Tras él, no hay decepciones, ritmo y frescura a borbotones... La película es muy buena. Divertida, ágil, inteligente, bien dirigida e interpretada. De esas de las que sales del cine con un estupendo sabor de boca. Recomendable cien por cien. No haría falta decir nada más, porque, ya se sabe, "a buen entendedor, pocas palabras basta", pero... profesión, espacio y jefe obligan, así que os contaré algunas cuantas "cosillas" más, por eso de incrementar vuestra curiosidad y sed de conocimiento... y para que vayáis al cine a verla, claro está.

En primer lugar recordaros que el director es el mismo que nos hizo disfrutar con esa joyita del cine europeo que fue Delicatessen (1991), y quien años más tarde se embarcara en el megaproyecto hollywoodiense llamado Alien: resurrección (1997). Tras aquel descomunal trabajo, Jeunet necesitaba un respiro, una película más "suya", más localista y manejable. Rebuscando entre sus ideas del pasado, rescató unos textos escritos que, finalmente, serían el germen de Amelie. Es este un claro ejemplo de cómo pequeñas anécdotas pueden convertirse en grandes historias, si son bien contadas. Un puñado de episodios e historietas unidas por un mismo hilo: los ojos de una muchacha introvertida, y dispuesta a todo, con tal de alegrar la vida a los demás. El resultado es una película cuajada de anécdotas e intrigas. Una película repleta de humor mágico y ternura. Audrey Tautou, consigue dar una enorme candidez y afecto a su personaje, incluso en las secuencias más ligeras e insustanciales, que como las meigas, "haberlas, haylas" (por lo menos un par de ellas).

El guión lo firma junto con Guillaume Laurant, con quién el director ya había trabajado anteriormente (La ciudad de los niños perdidos, 1995, Alien: Resurrección, 1997. El binomio Jeunet-Laurant, resulta muy productivo. Sus trabajos se complementan a la perfección. El primero es un experto en crear imágenes muy estéticas y visuales; el segundo es un "dialoguista" nato (con diálogos de gran brillantez y audacia). Esta buena combinación hace que la película resulte tan brillante.

Para terminar, y en palabras del propio director, "Amelie es una de esas películas para hacer feliz a los espectadores", es un film alegre que invita a la sonrisa inteligente, sin risotadas soeces ni humor grueso. Todo un placer, señor Jeunet.

Eva Latonda