Número 25, octubre 2001


Moulin Rouge


Llega Moulin Rouge con Ewan McGregor y Nicole Kidman. Nueva revisión del drama La dama de las camelias de Alejandro Dumas hijo, que cuenta la historia de Margaritte Gautier -Marie Duplessis en la vida real-. Dirigida por Baz Luhrmann, para mayor lucimiento de ambas estrellas en esta su primera Ópera Rock. No faltarán detractores, pero si quieres ver algo distinto, no te la pierdas.

Antes de nada: Una reivindicación

Las adaptaciones de obras literarias al cine-ya sean novelas, teatro o relatos cortos- es un fenómeno que se da desde los comienzos de la cinematografía. William Shakespeare, Daniel Defoe o Jane Austen, han sido los más versionados. Junto a ellos, un incontable número de autores, también llevados a la gran pantalla. Llegados a este punto, muchos de los que me estáis leyendo podrías decirme: "Ah, sí!, pero la novela siempre es mejor que la película..." Pues sin querer ofender a nadie diré.
"Era alta, muy esbelta y de complexión blanca y rosa. Su cabeza era pequeña, de ojos alargados que tenían el aspecto de porcelana de las mujeres de Japón. Pero había en ellos algo que indicaba una naturaleza orgullosa y vital... Podía ser una figurilla de Dresden."

Alejandro Dumas hijo

.. "¡vaya topicazo!". Los balbucientes inicios del cine hicieron uso de los clásicos de la literatura. Por aquel entonces el desequilibrio entre ambas disciplinas era evidente. Pero seguir manteniendo, hoy en día, que la creatividad literaria es superior a la creatividad audiovisual, es una ignorancia. Cine y literatura son dos actividades bien diferentes. Poseen un lenguaje completamente distinto y no son percibidos por nuestros sentidos de igual forma. Hay que valorarlos a cada uno desde su marco expresivo. Sin duda hay multitud de interrelaciones entre ambos que es imposible analizar en tan corto espacio, pero si os interesa el tema existen multitud de libros muy interesantes: Cine y literatura de Pere Gimferrer, La semilla inmortal de Jordi Balló y Xavier Pérez, Diccionario de argumentos de la literatura universal de Elizabeth Frenzel, pero tan buena es la novela de John Steinbeck Al este del edén, como la película con el mismo nombre de Elia Kazan del año 1955. Y como este ejemplo, otros tantos.

Que una película con un guión adaptado, sea buena o mala no depende tanto de su comparación con la obra literaria sino como de la trascendencia en el tiempo de la película en sí. ¿Quién se acuerda de La historia interminable, de la que ya no recuerdo ni el nombre del director? Y sin embargo, ¿quién puede olvidar la versión cinematográfica dirigida por Orson Welles de Sed de mal? Incluso en este caso cabría decir que la película supera con creces a la novela, pues probablemente hoy estaría olvidada de no haber sido versionada.

La película

El director Baz Luhrmann, se enfrentó con serias dificultades para encontrar su sitio en la cartelera y en los corazones de algunos puristas (más de lo que era de esperar) con su anterior film, la incomparable versión de Romeo y Julieta con Leonardo DiCaprio y Claire Danes como protagonistas. La utilización de un clásico con un lenguaje totalmente rompedor, hacían un Romeo totalmente cercano y universal. Luhrmann y su equipo habían conseguido traducir el clásico: la música, la coreografía, la impactante puesta en escena, los vestidos, la ambientación... Y todo ello sin olvidar el espíritu shakesperiano.

En Moulin Rouge, el director australiano consigue la misma hazaña. Pero la historia se repite. Presentada en el pasado festival de Cannes fue vapuleada por la crítica. Demasiado para un grupo de rancios veteranos. Nunca hay que creerse que uno está en la cima porque si no no hay reciclaje, y para ver esta película hace falta reciclarse un poquito, y verla con los ojos bien abiertos.

Si en Romeo y Julieta había música y baile, movimientos de cámara y acrobáticas coreografías, en Moulin Rouge todo esto se triplica. Los primeros tres cuartos de hora, apabullantes y rompedores en cuanto a sucesión de imágenes, nos sitúan en el París del siglo XIX y ante las extravagantes premisas de la bohemia parisina: verdad, belleza, libertad y amor... Un joven escritor (Ewan McGregor) embelesado por las nuevas ideas, y por un grupo de bohemios, entre los que se encuentra el mismísimo Touluse Lotrec, se adentra en lo más profundo y decadente de París: el barrio de Montmatre y su corrupto "Moulin Rouge". Y será precisamente ahí donde encontrará el verdadero amor en los brazos de una de las prostitutas más solicitadas (Nicole Kidman). La historia es como un cuento de hadas. Es la ascensión por amor de una vida perdida, a la felicidad. Lo que parecía negársele a la joven cortesana, se le es dado como le corresponde. Pero la historia se complica, su pasado pesa demasiado...

Excelentes las interpretaciones de los protagonistas, quienes saben dar el do de pecho, cantando las canciones ellos mismos. Aunque la técnica del audio puede hacer maravillas con las voces, se aprecia el esfuerzo por estar a la altura del resto de sus compañeros. La música selecciona lo mejor del Pop y del Rock de las últimas décadas, y las pone al servicio de la historia a modo de mosaico o collage musical, dotando a la cinta de mucho humor a pesar del drama narrado... Inolvidable.